5 de octubre 2012 - 00:00

Teherán, desierto

Teherán - Los negocios del Gran Bazar de Teherán seguían cerrados ayer y la Policía vigilaba el área mientras las autoridades se esforzaban por restablecer la normalidad un día después de los disturbios con manifestantes furiosos por el colapso de la moneda local, el rial.

El miércoles, la Policía enfrentó a los manifestantes y arrestó a cambistas en la zona durante las protestas, provocadas por el colapso del rial.

La presión política sobre el presidente Mahmud Ahmadineyad creció ayer cuando las asociaciones empresariales lo culparon por la crisis económica del país, que empeoró con las sanciones impuestas por Occidente.

Agencias Reuters y ANSA

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