Estos mercados podrían ser ahora irreconocibles al compararlos con las pequeñas y frágiles economías que cayeron como fichas de dominó hace 15 años, pero se están mostrando igual o más vulnerables a la misma clase de ventas indiscriminadas que ocurren cuando los inversores entran en pánico. La volatilidad que ahora sacude al mundo en desarrollo está empezando a parecerse a las crisis cambiarias del pasado, cuando en 1997 se produjeron colapsos en las economías asiáticas, la rusa y las latinoamericanas. Dominic Rossi, jefe global de acciones en Fidelity, compara la actual ola de depreciaciones monetarias, de activos y bonos con una vieja película en donde algunos de los mayores mercados emergentes son protagonistas. "Ya hemos visto esta película antes", dijo. "Un mercado emergente tras otro quedan varados en la arena mientras la corriente sigue su curso. Los más débiles primero, la Argentina y Turquía, pronto les seguirán Brasil, Rusia y otros", estimó.
En los últimos años los emergentes fueron apuntalados por vastas cantidades de dinero barato creado por la Fed, y buena parte de estos fondos fueron a parar a las economías en desarrollo en busca de mayores retornos. A medida que la Fed retira su programa de estímulos, ese flujo de dinero se está revirtiendo y las monedas de los países con mayores problemas económicos y políticos, como la Argentina, se están desplomando. El comportamiento de los inversores podría no haber cambiado mucho respecto de crisis pasadas, pese a que muchas economías emergentes cuentan ahora con monedas mucho más flexibles y billones de dólares en reservas en divisas extranjeras.
Hay tres razones clave por las que estos mercados podrían sufrir de nuevo el éxodo de capital que los hundió durante la década de 1990. En primer lugar está la cantidad de dinero que ha pasado a los mercados en desarrollo en la última década y que ahora es gigantesca en comparación con las sumas que se retiraron hace 15 años hasta generar pánico.
Además, los créditos a los mercados emergentes se realizan cada vez más a través de los mercados de bonos en lugar de los préstamos bancarios que antes dominaban el escenario y que involucraban relaciones a largo plazo entre prestamistas, las firmas y sus países. Y en tercer lugar, los fondos negociables en Bolsa ETF (por sus siglas en inglés) habrían incrementado la naturaleza indiscriminada de los flujos a los mercados emergentes, dejándolos más vulnerables a las abruptas corrientes vendedoras.
| Agencia Reuters |

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