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Temor a explosión inmobiliaria amenaza a la economía China
Hu Jintao
China superó antes y mejor la crisis económica mundial que otras potencias. Pero pese al fuerte crecimiento, la inflación amenaza con robar el poder adquisitivo a los ciudadanos. El precio de los alimentos subió más de un 10%, lo que indigna a los ciudadanos, y aumentan asimismo el coste de las viviendas y la burbuja inmobiliaria. Debido a las señales de sobrecalentamiento, el Gobierno pisó el freno y acabará con la política del crédito fácil con la que se combatió las consecuencias de la crisis. La liquidez es demasiado grande, por lo que la política monetaria cambiará de «flexible» a «cauta». También se espera que suban las tasas de interés para evitar un crecimiento rápido «a ciegas». El siguiente Plan Quinquenal, que será aprobado en marzo, pondrá nuevos pilares para el desarrollo: el crecimiento de dos cifras ya no se podrá mantener, sino que tiene que ser más lento. La economía no debe recibir su mayor impulso de la producción, sino también de los servicios. En vez de depender completamente de las exportaciones, China quiere aumentar el consumo interno.
China aporta actualmente el 8,5% del PBI mundial, pero sólo el 5,4% del consumo. Incluso en mejores momentos al país le resultó difícil animar al consumo a su población. Los campeones del ahorro mundial guardan el dinero para los tiempos difíciles, la educación de los hijos o la jubilación. La red social sigue estando muy poco desarrollada en China y tras la crisis la economía vuelve a apoyarse en los modelos de siempre, con las exportaciones en pleno auge. El superávit comercial aumentó las reservas de divisas a u$s 2,6 billones, lo que hace que, sobre todo Estados Unidos, exija una revaluación del yuan porque acusa a Pekín de conseguir vender sus productos a base de una moneda artificialmente devaluada.
China se niega a subir el valor del yuan de forma drástica y devuelve la pelota: los problemas de Estados Unidos los causó él mismo, no el gigante asiático. Con el freno que Pekín quiere poner a su economía, el Banco Mundial espera en 2011 un crecimiento del país de sólo el 8,7%. Sin embargo, los miembros de la Academia de Ciencias Sociales de la capital china no ven mucha ralentización, ya que para el año próximo calculan una expansión del 9,9%, con una inflación del 3,3%.
Agencia DPA


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