La boleta del referendo incluirá la simple pregunta: "¿Debería Escocia ser un país independiente? Sí o no". Los 4.285.323 de ciudadanos mayores de 16 años registrados para votar representan el 97% del electorado de Escocia, el mayor número de votantes en la historia del país, y se espera que la participación supere el 80%. En total, 789.024 electores ya emitieron su voto a través del correo.
Hoy las 5.579 mesas electorales, distribuidas en 32 municipios escoceses, abrirán a las 7 hora local y cerrarán a las 22, con los primeros resultados esperados recién para las últimas horas de la noche o la mañana temprano.
La tensión y la ansiedad crecerán entre los escoceses con el correr de las horas ya que el anuncio oficial se conocerá recién el viernes por la mañana, informó la jefa del conteo para el referendo, Mary Pitcaithly. Un triunfo del Sí podría generar fuertes reacciones en los mercados financieros, con una nueva caída de la libra y de acciones clave.
Ya se sabe, no obstante, que el resultado será muy ajustado, de acuerdo con los últimos sondeos de intención de voto. Uno elaborado por la consultora Opinium para el Daily Telegraph, el segundo del grupo ICM para The Scotsman y el tercero de la consultora Survation para el Daily Mail pronosticaron que el No obtendría el 52% de los votos, en tanto que el Sí, el 48%.
Sin embargo, ninguna de las encuestas incluyó a los indecisos, que representan el 10% del electorado (600.000 habitantes), lo que genera mayor incertidumbre sobre si, llegado el día de la votación, esos pronósticos se mantendrán o cambiarán radicalmente.
Por eso, ambos bandos rogaron a esos escoceses que pueden dirimir la contienda, que estuvieran a la altura de la historia en una votación que dividió a familias, amigos y amantes, pero que también electrizó a la nación de 5,3 millones de habitantes.
Ayer, en el último día de campaña, el primer ministro escocés y líder independentista, Alex Salmond, llamó en una carta a la población a votar por el Sí, al indicar que el país "puede y debe independizarse". "Los discursos ya casi se terminaron. Las campañas tendrán el derecho de decir sus últimas palabras. Lo que queda somos nosotros, el pueblo que vive y trabaja aquí. Los únicos con el derecho a votar, los que importamos", afirmó.
"Éste será el momento de mayor empoderamiento que jamás tendremos. El futuro de Escocia, de nuestro país, está en nuestras manos", agregó.
Enfrentando la mayor amenaza interna para el Reino Unido desde la independencia de Irlanda hace casi un siglo, la campaña prounión "Mejor Juntos" se concentró ayer en Glasgow bajo el lema "Ama a Escocia, vota por no".
El jefe de esta campaña, el exministro laborista Alistair Darling, dijo que más allá del resultado "habrá que trabajar muy duro para sanar divisiones en la sociedad escocesa, que surgieron durante la campaña por el referendo". "Para tomar una decisión tan trascendental es necesario tener claridad, y lo que quedó patente por parte de los nacionalistas es que no tienen claridad en absoluto. Cualquiera en Escocia que tenga alguna duda, que no dude más, tiene que decir No", sostuvo.
En caso de ganar el No, el Gobierno británico se comprometió a dar mayor autonomía a Edimburgo, lo que podría llevar a un efecto "dominó de reclamos en Gales e Irlanda del Norte.
| Agencias ANSA, AFP, EFE, Reuters y DPA |

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