Tensión: Peralta denunció intentos de desestabilización

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Reacción en medio de cortocircuitos con kirchnerismo y apremio de cuentas

Santa Cruz - En medio de un tenso clima político por los crecientes cortocircuitos con la Casa Rosada y de graves problemas financieros que complican el pago de salarios, el mandatario justicialista Daniel Peralta denunció ayer que «algunos sectores» -a los que no identificó- impulsan «un camino de desestabilización política» en la provincia.

Fueron sus primeras declaraciones públicas tras la delicada situación vivida en las últimas horas luego de que Nación denunciara que el Gobierno santacruceño desplegó «un monitoreo» de los movimientos de Cristina de Kirchner en esa provincia -vía la Policía santacruceña- durante el pasado fin de semana.

«Si no fuera tan grave lo que se dijo me moriría de risa», disparó Peralta sobre ese episodio (ver aparte).

El gobernador se expresó de esa manera en el marco de una conferencia de prensa (pautada previamente) que dio durante el mediodía de ayer en la Casa de Gobierno de Río Gallegos -junto con su ministro de Economía, Ariel Ivovich- para intentar explicar el caótico estado de las finanzas locales y advertir que urge el aval legislativo a un préstamo -a devolver con la emisión de un bono- para poder destrabar el pago de los salarios.

«Va a hacer falta un esfuerzo adicional para no entrar en este camino de desestabilización política que están proponiendo algunos sectores, algo de lo que también se tendrán que hacer cargo», afirmó.

En esa línea, fue tajante. «El único que me puede sacar de Casa de Gobierno es el pueblo», remarcó, en un distrito signado en su historia reciente por las crisis políticas con epicentro en la renuncia del peronista Sergio Acevedo en 2006, enfrentado con Néstor Kirchner. Incluso, Peralta se preocupó por enfatizar que «la intervención (federal) hay que llevarla al Congreso Nacional». «Que se hagan cargo los medios que lo dicen; yo no veo motivos para eso», dijo.

Horas antes -y frente a denuncias de distintos dirigentes gremiales sobre un presunto intento de desestabilizar a Peralta desde el kirchnerista Frente para la Victoria-, el vicegobernador Fernando Cotillo

-enfrentado con el mandatario y de buena llegada a la Casa Rosada- había asegurado desconocer la existencia de esas supuestas operaciones.

En paralelo, Peralta atribuyó ayer la crisis financiera a «situaciones estructurales y a situaciones generadas el año pasado» en referencia a las protestas petroleras. En esa línea, justificó su pretensión de arrancarle a la Legislatura la autorización para tomar un préstamo por u$s 200 millones -enviará hoy el proyecto al recinto, y sería tratado la semana próxima- y hacer frente así al déficit de $ 1.500 millones.

Pero la aspiración se topó con el rechazo de parte de los legisladores del oficialista Frente para la Victoria (FpV), con epicentro en La Cámpora que responde a Máximo Kirchner. «Está claro que no militamos en el mismo espacio», dijo ayer Peralta.

De los 24 diputados de la Legislatura, sólo dos son de la oposición y 22 están enrolados en el FpV, pero la mitad ya no responde al gobernador en línea con la disconformidad creciente que genera su gestión. Por su parte, los in-todos peronistas- acuerdan obras directamente con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

El déficit santacruceño se vio agravado este año por el freno de remesas nacionales para la Caja de Jubilaciones (con un rojo de $ 960 millones), producto de las dificultades que encontró Peralta para armonizar los criterios previsionales locales con los federales, lo que potenció la tensión entre ambas administraciones. Para culminar la encerrona, Santa Cruz es más dependiente que nunca de los fondos nacionales, y apuesta ahora a los recursos que le pueda generar una renegociación antes del 30 de octubre con YPF, en manos, precisamente, de Nación.

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