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Termina una era: Mujica deja el Senado y se jubila
Símbolo. José Mujica, un emblema de la izquierda sudamericana, dijo adiós a la política activa pero prometió seguir militando.
Mujica viajará ahora a España, donde recibirá un premio internacional, y a fin de mes estará en Venecia para asistir al Festival Internacional de Cine, que estrenará dos películas que lo tienen como protagonista.
El lugar de Mujica en el Senado será ocupado por Andrés Berterreche, un dirigente de 56 años, del mismo sector que Mujica, y que también fue ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, entre 2009 y 2010.
Hijo de vascos y con sangre italiana por parte de abuelos, Mujica se crió en un ambiente rural y fue delineando su perfil ideológico en contacto con los trabajadores del campo y con los estudiantes de la ciudad, aún sin haber terminado sus estudios preuniversitarios.
Fue ciclista y en su juventud primero se acercó al conservador Partido Nacional (PN), y luego al Partido Socialista (PSU), de base marxista, desde donde surgieron los principales dirigentes que en la década de 1960 fundaron Tupamaros.
Estuvo varias veces preso y durante la última dictadura (1973-1985) fue salvajemente torturado.
Mujica "fue coherente y contradictorio, idealista y realista, pero un ser humano excepcional que hace medio siglo empuñó armas, llevado por esa lucha por la solidaridad y las ideas con la que hoy sigue justificando sus acciones, pero que medio siglo después llevaba en su (motocicleta) Vespa a la Cámara de Diputados, acompañado de su compañera de la vida", dijo ayer la senadora socialista Mónica Xavier.
A la motocicleta se sumó el viejo "escarabajo" celeste, que llegó a usar para sus desplazamientos por Montevideo aún siendo presidente. Y la tríada de elementos de identidad se completaba con la perra "Manuela", de tres patas debido a un accidente doméstico.
Mujica siempre se vistió de manera informal, a veces hasta desaliñado, y unido a su vocabulario sin rodeos se ganó calificativos como "cantinflesco", "demagogo" y "mugriento" por adversarios políticos de su país.
Cuando fuera de fronteras de Uruguay empezaron a llamarlo "el presidente más pobre del mundo" respondió más de una vez: "Pobres no son los que tienen poco. Pobres son los que quieren más y más, infinitamente más y nunca les alcanza".
| Agencias DPA y ANSA |


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