9 de marzo 2009 - 00:00

Terrorismo irlandés admitió autoría de ataque en el Ulster

Terrorismo irlandés admitió autoría de ataque en el Ulster
Belfast, Reino Unido - El IRA Auténtico, escisión del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), se atribuyó ayer el ataque del sábado contra una base militar británica cerca de Belfast, en Irlanda del Norte, que provocó la muerte a dos soldados e hirió a otras cuatro personas. El crimen, que causó gran impacto tanto en Irlanda como en Gran Bretaña, reavivó temores que se creían enterrados tras el extenso y complicado proceso de paz.
El periódico irlandés Sunday Tribune, con sede en Dublín, afirmó haber recibido una llamada anónima hecha en nombre del IRA Auténtico para responsabilizarse del atentado. El comunicante aseguró que «se darán más detalles de lo sucedido en los próximos días y utilizó un mensaje codificado secreto» que sirve para verificar este tipo de informaciones, afirmó la periodista del diario Suzanne Breen. La cronista agregó que el hombre criticó que soldados británicos aún «ocupen» Irlanda del Norte. Aunque la mayoría de los soldados británicos se retiró en 2007, todavía hay 5.000 estacionados en el país.
El IRA Auténtico, del que sospechaba la Policía norirlandesa (PSNI), es un grupo disidente del IRA que se opone al proceso de paz y a la estrategia democrática del brazo político del Ejército Republicano Irlandés, el Sinn Fein de Gerry Adams. Ese grupo disidente fue el autor del atentado del 15 de agosto de 1998 en la localidad norirlandesa de Omagh, que causó 29 muertos y más de 300 heridos.
El pacto de paz de 1998, llamado Acuerdo de Viernes Santo, terminó con 30 años de conflicto en Irlanda del Norte, el cual causó la muerte a más de 3.000 personas. El IRA buscaba unificar la región del Ulster (Irlanda del Norte) con la república independiente de Irlanda. Subyace en el conflicto la rivalidad religiosa entre la mayoría católica de los irlandeses y los protestantes británicos.
A raíz del atentado del sábado, la PSNI activó un «amplísimo» dispositivo de seguridad para atrapar a los terroristas que atacaron la base del Ejército británico de Massereene, a unos 25 kilómetros al norte de Belfast. El jefe de la fuerza, Hugh Orde, ya había advertido el viernes pasado que el riesgo de ataques paramilitares estaba en su nivel más alto en siete años, por lo que solicitó la intervención de los servicios secretos (el MI5) y las Fuerzas Armadas británicas.
Objetivo
Según el superintendente de la PSNI, los terroristas tenían como objetivo causar una «masacre». Las soldados estaban recibiendo pizzas en la base Massereene, cerca de la ciudad de Antrim, cuando dos hombres armados irrumpieron con un vehículo y abrieron fuego.
Uno de los atacantes volvió sobre sus pasos y disparó a las víctimas, narraron las autoridades. Las fuentes policiales también dijeron que la filial de Dominos Pizza en la ciudad recibió dos órdenes separadas de despacho desde la base a las 21.20. Los pedidos fueron enviados de forma separada y los dos repartidores de pizza llegaron uno después de otro.
Los dos militares que murieron tenían alrededor de 20 años y pronto viajarían a Afganistán. Entre los heridos, dos están graves y otro se hallaba estable, informaron ayer fuentes oficiales.
El atentado provocó una ola de rechazo en toda la isla, así como en el Reino Unido, donde el primer ministro, Gordon Brown, resaltó que «ningún asesino podrá hacer descarrilar un proceso de paz que cuenta con el apoyo del pueblo de Irlanda del Norte». Ése fue el mensaje lanzado también por el Gobierno de Dublín, pasando por todos los partidos políticos de la región, incluido el Sinn Fein.
Pete Shirlow, un destacado profesor de la escuela de Leyes de la University Belfast, en Queen, evaluó que el ataque parecía ser una táctica para provocar una reacción partidaria. «La mayor amenaza es cómo los partidistas reaccionarán ante esto. Demuestra cuán frágil podría ser el proceso de paz», detalló. Sin embargo, sería necesario un sustancioso nivel de violencia para interrumpir el proceso de paz, opinó Shirlow. «No creo que podamos volver a lo que teníamos, pero crea un malestar, incertidumbre», reflexionó.
Agencias EFE, AFP y Reuters

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