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Todavía faltan dos aumentos en las facturas de gas

En este último caso, sólo los usuarios de Gas Natural BAN en la zona norte del Gran Buenos Aires ya tuvieron el ajuste por distribución. En el resto de las empresas, todavía falta la aprobación de los nuevos cuadros tarifarios, lo que está demorado porque en la mayoría de los casos se trata de empresas que no renunciaron a litigar contra el Estado nacional en tribunales internacionales, y falta acuerdo para reglamentar el fideicomiso al que deben destinarse los recursos, para después aplicarse a inversiones.
El precio del gas en sí mismo -en boca de pozo, dicho técnicamente, lo que significa la retribución que reciben las petroleras productoras de gas- y el subsidio a la garrafa social, es el único que está en las facturas por ahora. Para los hogares representa una suba por metro cúbico del 8,9% si se gastan entre 800 y 1.000 metros cúbicos por año, del 37,4% si se utilizan de 1.001 a 1.500, y del 72,2% para los consumos superiores a 1.500 metros cúbicos.
Pero el precio del gas subirá mucho más con el cargo para pagar importaciones, yendo del 8,9% para los residenciales que gasten hasta 1.000 metros cúbicos, al 260% para los que consuman más de 1.800 metros cúbicos.
Además del aumento ya anunciado en transporte y distribución que está pendiente de autorización, hay que considerar como en caso de las facturas eléctricas que:
-los impuestos subirán proporcionalmente al precio del gas;
-los castigos por mayor consumo con respecto a 2005 subirán de manera equivalente al valor del metro cúbico de gas.
Hasta ahora los usuarios están recibiendo facturas con subas del 80% al 150% en promedio, pero los porcentajes podrían elevarse hasta el 300%. En pesos, el impacto es leve en verano, pero resultará muy oneroso en los dos bimestres de invierno de mayor consumo residencial.
Lo llamativo es que el grueso de la carga por importar gas recae sobre los hogares, cuando la ley de marco regulatorio del gas prohíbe cortar el suministro a esos usuarios. Podría pensarse que el gas disponible en el país debería suministrarse primero a los que tienen el derecho de tener gas ininterrumpidamente. Pero se prioriza, en apariencia, no subir costos empresarios para garantizar estabilidad de precios y empleo, aunque no hay compromisos ciertos.
Las industrias, sobre todo las medianas y grandes, se beneficiaron durante años, por lo menos desde 2002 hasta 2007, con tarifas subsidiadas de gas, al igual que los hogares, pero las empresas tuvieron también la ventaja de un tipo de cambio propicio para exportar y la posibilidad de subir valores internos, mientras pagaban el gas a precio irrisorio, comparado con lo que cuesta a la industria de los países limítrofes.
Por otra parte, el Gobierno sostuvo que persigue bajar los subsidios para importar gas natural de Bolivia y GLP para regasificar de modo de satisfacer toda la demanda interna. En 2008 se habrían gastado por esos conceptos alrededor de u$s 2500 millones.
En 2009, se fijó ya un cargo fijo por tipo de usuario, sin que se sepa qué volumen de gas y a qué precios se va a importar. Ahora no se puede calcular cuál será la demanda de energéticos de la industria, mientras analistas coinciden en perspectivas sombrías sobre el consumo y en que recién en marzo podrá hacerse un pronóstico serio.
Por otra parte, en el invierno de 2008 el precio del petróleo que se usa de referencia para el del gas y para el GLP que se regasifica, cotizó en sus máximos niveles históricos entre u$s 120 y u$s 150. Ahora se lo puede ubicar para todo el año en una franja de u$s 40 a u$s 50. De esta forma:
c el Gobierno empieza a recaudar ahora para un fideicomiso que se usará entre mayo y setiembre.
c La importación efectiva de gas dependerá del clima (a más frío, más consumo) y del nivel de la actividad económico.
c Los precios deberían ser tres veces inferiores a los de 2008.
Todo esto acumula muchas dudas sobre un esquema de entrada cuestionable: tras años de congelamiento se elige el camino de un tarifazo histórico en dos servicios esenciales: la electricidad y el gas.


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