23 de enero 2014 - 00:00

Todavía no liberan trigo para exportar

Pese a las promesas del Ministerio de Economía de liberar un 1 millón más de toneladas de trigo para exportación, la medida aún no se aplicó y el sector espera que se concrete, en medio de interrogantes. Domingo Capeloni, presidente de AAprotrigo, la asociación que agrupa a los productores de trigo de la Argentina, dijo que de todos modos la liberación de 1 millón más de toneladas de trigo colabora, pero no es la solución definitiva. "Hay que diseñar políticas a largo plazo, lo que significa entre otras medidas liberar registros de exportación", sostuvo.

La escasa liberación prometida desde el sector oficial, para este dirigente que reside y produce en Córdoba, "refresca pero no cura, es un alivio sin solución". Considera que se debe incentivar al productor con medidas a largo plazo y estrategias que cambien el desánimo que existe ahora y darle garantías.

"Ahora encima no se puede exportar el grano y nosotros pedimos que se diferencie y para eso falta una decisión política que incorpore nuevas herramientas", señaló. Aseguró que de esta manera, con producción, el Estado "recaudaría mucho más y lo que ocurre ahora es que el consumidor termina pagando $ 25 el kilo de pan cuando la incidencia del trigo en ese precio es de $ 1,5".

AAprotrigo tiene una audiencia pedida para transmitirle al ministro de Agricultura, Carlos Casamiquela, su intención de clasificar el trigo a través de nuevos nomencladores, pero no se hace muchas ilusiones sobre los cambios que puedan producirse. "Pero aparentemente da la sensación de que van a mantener las políticas actuales y no va a cambiar la situación. Hay que hablar con toda la dirigencia política, no estamos en contra de nadie, queremos colaborar con los conocimientos que tenemos desde el sector de la producción", indicó.

También señaló que los "programas de la producción deben ser armados por los que producen" y que "el mercado debe estar libre para que haya competencia". Explicó que "la solución para la Argentina es otra: diseñar un programa a largo plazo, para que se restablezca la confianza del productor".

Se trata de clasificar el trigo según la calidad y "la gran cantidad de ambientes que tiene la Argentina en la que puede fabricar distintas calidades, ahora lo que hacemos es que vendemos una ensalada de fruta, donde ponemos el trigo malo, bueno, regular y se vende a precio forrajero".

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