Tras meses de tensión provocada por la condena en firme contra "Il Cavaliere" por fraude fiscal, que su grupo político consideraba inaceptable, el Gobierno de coalición del primer ministro Enrico Letta está al borde del colapso. Y a ello se une la grave recesión que vive el país, la más fuerte de la posguerra, y su enorme montaña de deudas.
"El condenado hunde a Italia", tituló ayer el diario de izquierda Il Fatto Quotidiano en referencia a la estampida del campo de Berlusconi. Otros diarios ya especulan sobre qué ocurrirá ahora y qué alianzas de Gobierno podrían formarse.
Y es que todos los grandes partidos de Italia están divididos y esta situación imprevisible recae sobre todo y una vez más en el presidente, Giorgio Napolitano, que tendrá que volver a celebrar consultas con Letta. Napolitano rechaza firmemente la convocatoria de nuevos comicios mientras no haya una reforma de la ley electoral, pues al igual que en febrero podría volver a desencadenar una situación de bloqueo en el Parlamento.
¿Nuevas elecciones este año? Lo más probable es que no. Si Letta presentara su renuncia, Napolitano podría instalar un Gobierno de transición con el objetivo de sacar adelante una ley de estabilidad y una reforma electoral para que el país no vuelva a hundirse en el caos tras las próximas elecciones.
"Jaque a la italiana": así califican los analistas políticos en Roma lo que acaba de ocurrir. A raíz de la posible retirada a Berlusconi de su escaño como senador tras su condena en firme por fraude fiscal, los diputados de su partido de centroderecha, el PdL, amenazaron con dimitir en bloque.
El precavido Letta no quiere seguir en el poder con un Gobierno tan inestable y tampoco dejarse extorsionar por Berlusconi. Por eso respondió al desafío del campo de Berlusconi, sometiendo al Parlamento una cuestión de confianza antes de que la comisión del Senado se pronuncie a favor o en contra de la expulsión del senador. Sin embargo, en el partido de Berlusconi parecen imponerse los más radicales: siete meses después de las últimas elecciones nacionales con un resultado de bloqueo y cinco meses después de la formación de una coalición de Gobierno no deseada por el propio Berlusconi, el Ejecutivo está al borde del colapso.
Y la situación en el inestable país, que vuelve a ser mirado con lupa por los mercados financieros, podría tener un final abrupto. Mientras todos esperan los próximos pasos del jefe de Estado, se ve que empieza a haber movimiento en los partidos.
Habrá que esperar para ver si el panorama cambia drásticamente. Todo debe cambiar para que todo siga igual, como se asegura en el dicho. ¿Y Berlusconi? "Il Cavaliere" se enfrenta a unas semanas agitadas, al igual que la política en Roma.
| Agencia DPA |


Dejá tu comentario