Con lo justo y a empujones, cada uno de los partidos y alianzas del país llegó el sábado a la medianoche a presentar las listas de candidatos. Una vez más, el cierre estuvo poblado de apariciones familiares en las boletas, parches y cambios de último momento. Nada nuevo. Pero esta vez esas cuestionadas prácticas estuvieron condimentadas con nuevos usos, como las candidaturas testimoniales o las corridas dentro de la oposición para que las rupturas internas no parecieran rupturas.
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A contramano de lo que indicaría la lógica, en el cierre de listas del sábado aparecen demasiadas figuras conocidas. Tan conocidas que en el caso del oficialismo, la mayoría o son funcionarios o renovarán su cargo. Nacha Guevara, en esto, podrá considerarse una privilegiada: es la única candidata a diputada por el territorio bonaerense ubicada arriba en la lista que no sólo asumirá (si cumple su promesa), sino que, además, viene sin uso en cuestión de ocupar cargos.
Casas más, casas menos, la situación que mostró el peronismo en la provincia de Buenos Aires y en el resto del país se repite en muchas listas de la oposición. Todos llegaron con el último aliento a cerrar el sábado y ahora comenzará el frenesí de impugnaciones junto con el comienzo de la campaña.
El mismo apuro por llegar se vio en el cierre del radicalismo, la Coalición Cívica y el cobismo. En sólo 72 horas, el vicepresidente pasó de retirar sus candidatos de la lista de la provincia de Buenos Aires, en protesta por el veto de Elisa Carrió a su leal Héctor «Cachi» Gutiérrez (el intendente de Pergamino cuestionado por su supuesta relación con una causa judicial a quien Cobos quiso poner en la boleta del Acuerdo Cívico y Social), a retomar el diálogo con la jefa de la Coalición. Fue otro cierre de apuro con candidatos que entraban y salían de las listas en medio de un incendio. Juran en el radicalismo que la paz finalmente llegó, pero lejos de un ambiente de armonía como el que soñaron el jujeño Gerardo Morales y el mendocino Ernesto Sanz cuando volvieron a sentarse con Cobos después de haberlo expulsado de la UCR. En verdad, pareció que el vicepresidente terminó dándose cuenta de la relevancia que podía tener el conflicto con Gutiérrez cuando vio cómo se derrumbaba su armado bonaerense bajo la dureza de Carrió y recién entonces buscó lugar para enmendar el error.
Hasta Margarita Stolbizer, cabeza de lista en la provincia de Buenos Aires junto con Ricardo Alfonsín, tuvo que salir de apuro el fin de semana a ratificar su amor por Cobos, que finalmente quedó en el Acuerdo, pero casi sin candidatos en las listas.
Con ese armado en la provincia deberán enfrentar a las duplas Francisco de Narváez-Felipe Solá y Néstor Kirchner-Daniel Scioli.
Es también difícil encontrar algún nuevo crédito en la lista que lidera Kirchner: salvo el mencionado caso de Nacha, arriba se confirmaron todos los testimoniales y abajo, donde pocos electores suelen llegar a leer los nombres, van a la reelección los protagonistas del kirchnerismo mas acérrimo en el Congreso desde hace seis años: Carlos Kunkel, Dante Dovena y Carlos «Cuto» Moreno, todos tuvieron su lugar. Hasta Dulce Granados, la esposa del intendente de Ezeiza, pudo conseguir ubicación.
En tren de cerrar a las apuradas y sin aire, Córdoba fue otro escenario para el escándalo político. Patricia Vaca Narvaja, hasta diciembre vicepresidenta de Diputados, debió finalmente ceder su lugar. Estuvo en la mesa de armado de las listas del kirchnerismo en esa provincia hasta último momento, hasta que la relegaron a no poder renovar para hacerle un lugar a Victoria Flores, hija de Olga Riutort, ex esposa de José Manuel de la Sota. Así, Kirchner sumó una espina familiar al delasotismo en su pelea con el gobernador Juan Schiaretti. Sólo el resultado dirá si ese otro revoleo de candidaturas servirá para ayudar al Gobierno a salvar algo allí. Pero el Gobierno todo lo soluciona: Vaca Narvaja pasará al Poder Ejecutivo como justa compensación por el renunciamiento a una banca que de por sí venía difícil de conseguir.
Los ejemplos de la precariedad que pudo confirmase en los cierres se encontraron también en otras latitudes. Santa Fe comenzó mal para el kirchnerismo y terminó peor. Agustín Rossi, actual presidente del bloque oficialista en Diputados, podría tener un destino similar al de Vaca Narvaja, pero en su caso no se percibe que pueda haber compensación con algún cargo en el Gobierno. Rossi ratificó la presentación de toda su lista en contra de Carlos Reutemann. Ni siquiera en ese punto Kirchner pudo tener un éxito: por más presiones que llegaron desde la residencia de Olivos, Rossi se mantuvo en su cargo y él no pudo acercar algún acuerdo con el ex corredor. El ex presidente, ahora, podría quedarse sin jefe de bloque ni legisladores por esa provincia.
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