2 de enero 2009 - 00:00

‘‘Todos somos viejos en una sociedad vieja’’

Che Guevara
Che Guevara
La Habana - Se los identifica como la generación PA (Padres Abandonados) y eran niños o adolescentes cuando la revolución cubana triunfó en el año 1959, hace ahora medio siglo. Hoy, con edades entre los 50 y 65 años, deben enfrentar el destino irreversible de vivir solos los achaques de la vejez.
Sus hijos renunciaron a la insularidad del socialismo y emigraron al territorio enemigo del capitalismo, porque rechazan heredar el futuro inmutable que se les otorgó a sus padres.
Los hijos de la generación PA, universitarios, competitivos, con mirada global, explican su antagonismo con la Revolución, alegando que es antigua y no ofrece espacio para retos personales. Emigrar para ellos es acceder al futuro. Sus salidas del país tratan de hacer este acceso lo más legal posible.
Sólo en 2007 emigraron unos 38.000 jóvenes. «Hicimos la Revolución para darles un futuro a nuestros hijos y si abandonan el país y la familia, es porque algo hicimos mal», dice Armando, de 66 años y ex militar jubilado. Sus tres hijos se fueron del país hace dos años: «Ahora mi mujer y yo nos quedamos solos».
Tres generaciones de cubanos, nacidas después de 1959, crecieron con el síndrome de ausencia de pronósticos sobre el tiempo venidero. Futuro es el vocablo menos citado en los miles de discursos políticos que rigieron la sociedad cubana en medio siglo, y también está bloqueado en los medios oficiales de comunicación. Sólo se vitorea el pasado histórico, épico.
El diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), regularmente titula en su tapa noticias de hace 50 años o incluso de las guerras independentistas del siglo XIX. Al mismo tiempo, la televisión cada día difunde el santoral de sucesos épicos y héroes locales.
El presente está gobernado por la improvisación permanente, entre tácticas que tienen como objetivo la supervivencia de la Revolución frente a la hostilidad de Estados Unidos.
Wilfredo Pino, obispo de la provincia de Guantánamo, afirmó en su reciente mensaje de Navidad: «Rezo para que no nos acostumbremos a vivir del dinero de las remesas». Pero las plegarias del obispo Pino, al parecer, no bastarán para impedir que emerja en años venideros el puente sumergido que ya existe entre cubanos de las dos orillas: Miami-La Habana.
La falta de perspectivas sobre el destino del país en el discurso oficial provocó que los jóvenes cubanos vean la convivencia pacífica con EE.UU. como única alternativa para dar el salto a la modernidad.
A la generación PA se la instó a asumir la doctrina del sacrificio cotidiano cuando Fidel Castro, en 1961, destapó que la Revolución era socialista. Pero en 1967 el dirigente aclaró que sería un socialismo diferente del de Moscú y en 1975 rectificó para declarar que sería semejante al soviético. En 1986, para sorpresa de los cubanos, Castro afirmó: «Ahora sí vamos a construir el socialismo». Y en 1993, el año más duro de la crisis económica vivida en la isla tras el derrumbe de la Unión Soviética, aseguró que aplazaba esa construcción.
En 1995 retomó esa dirección en pleno repunte económico, pero 10 años después sugirió que en realidad nadie sabía cómo poner en marcha esa fantasía.
Los hijos de la generación PA no pueden argumentar con coherencia lo que es una sociedad socialista porque lo que cuentan los discursos oficiales poco tiene que ver con la realidad que viven cotidianamente.
Para el profesor Ramón García, hoy se está viviendo el cierre de «un ciclo histórico que comenzó en 1959. Estamos, por tanto, en medio de una sociedad en transición desde 2001. ¿Adónde va? No sé. Imagino algo. Pero apenas eso», afirmó.
El opositor hispano cubano y ex comandante guerrillero Eloy Gutiérrez Menoyo, de 74 años, opina que «Fidel Castro tiene embargado el futuro de Cuba» y que el camino hacia el futuro está en gestar «una nueva revolución, pero cubana, para rescatar las libertades que perdió el pueblo».
Juan Pino, de 50 años, tiene una percepción más radical: «Todos somos viejos. De un país viejo. En una sociedad vieja. Dan igual las denominaciones cambiantes en las consignas, o en la retórica política, aun así somos anticuados, inmóviles y acomple-jados».
Los hombres y las mujeres de la generación PA, por lo pronto, hacen ejercicio cada día para postergar los males de una vejez que vivirán solos e independientemente del rumbo futuro que tome Cuba.

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