"Estoy orgulloso", dijo el mandatario demócrata sobre la ley, a la que ha defendido desde el inicio de su primer Gobierno, en 2009. "Finalmente, los estadounidenses tienen las mismas oportunidades en cuanto a la contratación de seguros de salud", insistió desde el jardín de las rosas, en la Casa Blanca, acompañado por su número dos, Joe Biden. Sobre la posibilidad de abolir el "Obamacare", replicó que "ese debate está terminado".
"La ley está logrando lo que todos esperan: está trabajando, está ayudando a millones de estadounidenses de costa a costa del país, y Estados Unidos ya no es el único país de avanzada que no tienen seguro de salud básico" para sus ciudadanos, aseveró en una conferencia celebrada con tono triunfal. Sus comentarios marcaron el inicio de una vuelta victoriosa para su Gobierno, que sufrió por la dificultosa puesta en funcionamiento del sitio web principal del programa -HealthCare.gov- y puso en duda el apoyo de los norteamericanos, cuatro años después de su promulgación.
Un total de 7.041.000 de personas contrataron un seguro entre el 1 de octubre y el 31 de marzo y esa cifra no refleja las compras de última hora en una docena de Estados, según detalló el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, en su conferencia de prensa diaria. Según los analistas, el éxito de la campaña de promoción de los seguros podría despojar a los republicanos, críticos tenaces de la reforma sanitaria, de una de sus principales bazas políticas de cara a las elecciones legislativas de noviembre, en las que aspiran a hacerse con el control del Senado.
A la medianoche del lunes venció el plazo para contratar un seguro médico privado acorde con los parámetros de la reforma sanitaria promulgada en 2010, so pena de sufrir una multa. En un principio la Casa Blanca se había propuesto lograr siete millones de inscripciones en los nuevos seguros entre el 1 de octubre y el 31 de marzo, pero la meta se rebajó a seis debido a los numerosos problemas en la web en sus primeras semanas de funcionamiento.
La web volvió a caerse ayer y a sufrir fallas técnicas, pero el Gobierno los minimizó y vinculó los problemas al auge en la demanda experimentado en los últimos días.
Carney destacó que espera que los más de siete millones de inscriptos, un logro que muy pocos veían posible, sirva para apreciar "el cambio radical y positivo al que la ley ha dado paso para fortalecer la seguridad de la salud de todos los estadounidenses". "Los republicanos gastaron millones de dólares en falsos anuncios negativos sobre la reforma y bloquearon la expansión del Medicaid en docenas de estados, pero ese esfuerzo no pudo detener la ley", apuntó.
La oposición llegó incluso a cuestionar la constitucionalidad de la reforma, por lo que presentó un recurso de amparo en la Corte Suprema, que finalmente dio un espaldarazo a las intenciones del Gobierno. Es de conocimiento público que entre los principales benefactores del Partido Republicano se encuentran las farmacéuticas y las compañías de seguro privado.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |


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