París - Después de haber obtenido artillería y tanques occidentales, Ucrania reclama ahora aviones de guerra para hacer frente a la agresión de Rusia, una demanda que Estados Unidos rechaza por el momento, pero que algunos países europeos no descartan.
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Tras recibir promesas de tanques, Ucrania presiona ahora por aviones de guerra F-16
EE.UU. descartó la posibilidad, pero varios países europeos se suman al pedido de Kiev. ¿Mantendrá Biden su postura o volverá a ceder?
Después de semanas de fuerte presión, que terminó venciendo los temores occidentales a suscitar una respuesta más dura del Kremlin, que podría comenzar a considerarlos parte directamente beligerante, Ucrania espera recibir “entre 120 y 140” tanques de sus socios en los próximos meses.
Esto ocurre en momentos en que las tropas rusas afirmaron haber tomado otro pueblo cerca de la codiciada ciudad de Bajmut.
El canciller ucraniano, Dmitro Kuleba, dijo que su Gobierno espera la entrega de blindados Leopard 2 de diseño alemán, Challenger 2 británicos y Abrams estadounidenses.
Conseguido eso, Kiev ahora presiona para hacerse de aviones caza que necesita, argumenta, para proteger desde el cielo a esos tanques. Sus cálculos apuntan a al menos 200 aviones occidentales para reemplazar a los actuales, de fabricación soviética y en gran medida obsoletos, dijo el portavoz de la Fuerza Aérea de Ucrania, Yuriy Ignat.
“En este momento, el F-16 es el candidato más probable para reemplazar a los viejos aviones soviéticos”, enfatizó el oficial.
Reacción
Sin embargo, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, rechazó categóricamente esa posibilidad.
“Vamos a hablar” con Volodímir Zelenski de la entrega de los blindados, dijo Biden a los periodistas en la Casa Blanca, después de haber contestado con un tajantemente “no” cuando se le preguntó si estaba dispuesto a enviar aviones de combate F-16.
Los cazas F-16, fabricados por Lockheed Martin, son capaces de realizar ataques de largo alcance, una decisión que algunos temen que aumente las tensiones con Moscú, sobre todo cuando Ucrania también comienza a reclamar a sus socios misiles de largo alcance.
Con todo, analistas creen que la posición de Biden podría cambiar, dado lo que pasó en los últimos meses con los tanques.
Los aliados fueron al principio reticentes a suministrar armas a Ucrania, por temor a una escalada. Pero Washington acabó prometiendo a Kiev su sistema de defensa antiaérea Patriot y más recientemente tanques pesados, al igual que varios países europeos.
En tanto, Polonia, uno de los países europeos que empuja con mayor énfasis la entrega de todo el armamento que Ucrania reclama, también pareció pisar el freno.
“Por el momento no hay conversaciones oficiales sobre la transferencia de F-16” polacos a Ucrania, declaró Wojciech Skurkiewicz. “El tema no existe”, insistió.
Estados Unidos, donde esos aparatos se producen, debería dar su permiso para que cualquier nación transfiera ese equipamiento a un tercer país.
Otras posturas
Al igual que Estados Unidos, Alemania descarta por el momento la entrega de aviones. Con todo, el presidente francés, Emmanuel Macron, aseguró por su parte que “nada está descartado” sobre este tipo de transferencias, pero que los ucranianos no hicieron por el momento esa petición a su Gobierno.
En el otro extremo, otros sí dicen estar dispuestos a entregar aviones, como Eslovaquia, que tiene MIG-29 soviéticos, y los Países Bajos, que han empezado a sustituir su flota de F-16 por F-35.
Al igual que el carro pesado alemán Leopard, “el F-16 es uno de los cazas más producidos en el mundo, por lo que hay muchos, y muchos países europeos los tienen”, afirma Olivier Fourt, periodista especializado en aeronáutica militar.
“Es un excelente caza, muy versátil. En teoría incluye todo el armamento aire-tierra y aire-aire estadounidense y de la OTAN”, asegura, aunque advierte que “en Estados Unidos las normas de reexportación son muy estrictas”.
Según los expertos, los cazas occidentales permitirían atacar a las tropas rusas y disuadir a los rusos de bombardear centros urbanos e infraestructuras energéticas.
Pero por si solos no serían una solución milagrosa al conflicto. “Los cazas occidentales aumentarían sin duda la capacidad de supervivencia y el rendimiento aire-aire de las fuerzas ucranianas contra los rusos. Sin embargo, seguirían expuestos a las defensas antiaéreas rusas, lo que limitaría sus opciones de ataque terrestre”, apunta Justin Bronk, experto militar del centro de investigación británico RUSI.
Por último, está la cuestión de los pilotos, explica el general francés retirado Jean-Paul Palomeros, que formó parte del llamado Mando Aliado de Transformación de la OTAN.
“Sería necesario encontrar pilotos ucranianos a los que entrenar. Pero, ¿cuántos de ellos están operativos hoy en día?”, se pregunta el antiguo alto oficial.
En un año el ejército ucraniano ha perdido unos cincuenta cazas soviéticos.
“Se necesitan al menos tres meses para formar a un piloto ya calificado en un avión de combate moderno. Una fuerza aérea no se construye de la noche a la mañana”, afirmó el general.


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