21 de enero 2010 - 00:00

Trece días de vida, ocho bajo escombros

Un médico colombiano sacó de entre las ruinas a la pequeña Elizabeth, el rescate más providencial que se haya dado hasta ahora en el devastado Haití (izquierda). La madre de la beba expresó su conmoción y su alivio (derecha).
Un médico colombiano sacó de entre las ruinas a la pequeña Elizabeth, el rescate más providencial que se haya dado hasta ahora en el devastado Haití (izquierda). La madre de la beba expresó su conmoción y su alivio (derecha).
Jacmel - Hace ocho días Elizabeth tuvo que dejar a su hijita, Elizabeth Filema, de cinco días de edad, porque se le cayó la casa encima. No sabía nada de ella y no podía dormir. La vida de esta joven haitiana cambió el martes, cuando se enteró de que su hija había sido rescatada entre los escombros por el equipo de los franceses y el de los colombianos.

Pusty, un pastor belga al que le dan las órdenes en francés, sale por primera vez a detectar vidas. ¡Y vaya si lo hace bien! Apenas entró en Wolf House, el hogar de Elizabeth, el rastreador encontró al pequeño bebé (otras fuentes le adjudicaban 23 días de vida). Los vecinos han avisado que allí hay una niña. En unos minutos Elizabeth Filema es extraída con herramientas ligeras y rehidratada por el doctor Milanés, colombiano. Se hallaba en perfecto estado: ¿un milagro?

Su madre hace acto de presencia en la calle principal de Jacmel unos minutos después. Llora de júbilo, no puede ni hablar. Los cientos de asistentes aplauden y felicitan a los equipos de rescate. Se oyen los cánticos alegres de esta pacífica gente que expresa sus sentimientos más internos con su desgarradora voz.

«Esto ha sido un milagro, un milagro del Señor», manifiesta Lindsay, amiga íntima de Elizabeth. «Pasamos mucho tiempo juntas antes de que diera a luz, justo antes días del temblor. Me mostró a su hija, era lindísima», añade. La pequeña ciudad de

Jacmel vivió el martes un día histórico en el que la cooperación de su gente y de los extranjeros ha salvado una vida que acaba de empezar.

Dejá tu comentario