Triunfó Hollande y es favorito para el balotaje con Sarkozy

Edición Impresa

París - Con cerca del 28% de los votos, el postulante socialista François Hollande ganaba ayer la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Francia aunque, como estaba previsto, deberá ir al balotaje el 6 de mayo para enfrentar al actual mandatario, Nicolas Sarkozy, que alcanzaba cerca del 27% de los apoyos. Con mejores chances hacia el balotaje, según las encuestas, el candidato centroizquierdista deberá convencer a parte de los electores de Marine Le Pen, que obtuvo el tercer puesto, con el 19%, porcentaje récord para la formación de ultraderecha Frente Nacional.

Los sondeos habían previsto un resultado ajustado en la primera cita, con ventaja para el socialista, mientras que éste obtendría una clara victoria en el balotaje (ver aparte). En cualquier caso, uno u otro deberán cosechar entre los electores de Le Pen, por lo general de clase media y media baja, obreros y campesinos.

En cuarto lugar se ubicó el ideologizado de izquierda Jean-Luc Mélenchon, un antimercados que anoche se apresuró a reclamar el voto para Hollande y que, con cerca del 11%, también superó el techo habitual de ese signo político. Quinto se ubicó el exministro de Educación François Bayrou, del centrista Mouvement Démocratique (MoDem), con cerca del 9%.

Si gana en dos semanas, Hollande, de 57 años, un socialista que si bien propone controles al sistema financiero da seguridad a empresarios, podría convertirse en el segundo presidente socialista francés después de François Mitterrand. Su victoria sería todo un símbolo en un país primordial de Europa, cuando en los últimos años han venido ganando políticos conservadores o liberales en gran parte del continente.

Hollande dijo anoche en la localidad de Tulle, en su región natal de Corrèze, que su victoria en la primera ronda fue un «rechazo» a Sarkozy, quien «le hizo el juego a la extrema derecha». «Esta noche soy el candidato de todas las fuerzas que quieren cerrar una página y abrir otra. Quiero reorientar a Europa en el camino del crecimiento y de la ocupación», agregó.

Por su parte, el presidente francés se mostró «confiado» en lograr la reelección, desafió a Hollande a celebrar tres debates antes de la segunda vuelta del 6 de mayo e instó a los votantes tanto de izquierda como de derecha a apoyarlo por «amor a la patria». Sarkozy demostró en el pasado ser un hábil polemista, por lo que el mano a mano se presenta como una herramienta crucial para revertir un escenario complicado, tanto por la crisis que también padece Francia como por críticas a su estilo y sospechas de corrupción que lo acompañaron desde el inicio de su mandato. «Propongo tres debates sobre cuestiones económicas y sociales, de sociedad y sobre cuestiones internacionales. Podemos afrontar el segundo turno con confianza», indicó el presidente.

Ante sus seguidores en París, Sarkozy dijo que la principal preocupación de los franceses es mantener su estilo de vida, que consideró podría lograr combatiendo la inmigración ilegal, mejorando las condiciones laborales y defendiendo la identidad francesa. Hace ya años, Sarkozy vino radicalizando su discurso en el frente doméstico ante temas sensibles como la presencia de extranjeros, con lo que se supone que tiene más fácil cosechar entre los votantes del Frente Nacional.

Marine Le Pen se mostró orgullosa de su histórico resultado y dijo que el 1 de mayo dará a conocer a quién respaldará. «La batalla de Francia recién ha comenzado, nada volverá a ser como antes. Esto es sólo el comienzo», aseguró Le Pen, de 43 años, quien el año pasado asumió el liderazgo del partido que encabezaba su padre Jean-Marie Le Pen. El anterior mejor resultado de los ultraderechistas había sido en la primera ronda de los comicios de 2002, con el 16,9% para Jean-Marie Le Pen, quien enfrentó en segunda ronda a Jacques Chirac, que finalmente resultó elegido presidente por abrumadora mayoría.

Mélenchon fue claro: «Se trata de cambiar la tendencia de oprimir a todos los pueblos de Europa bajo el yugo del eje Sarkozy-Merkel». La candidata de los Verdes, Eva Joly, sexta (2,4%), también había anunciado su respaldo al socialista.

Las elecciones estuvieron marcadas por la preocupación por el creciente desempleo y el alto endeudamiento del país. El programa electoral de Hollande gira principalmente en torno a una reforma del sistema impositivo con más carga para los ricos y las empresas, así como a medidas para mejorar la educación y el empleo y el nombramiento de más docentes.

El país perdió en enero la nota más alta de «AAA» de la agencia Standard & Poors. Sarkozy se presentó en la campaña como el candidato de la «Francia fuerte» para superar la tormenta y aventar el riesgo de caer en una crisis como la de España.

La participación electoral se estimaba anoche entre el 80% y el 81% de los votantes registrados, levemente por debajo de la de 2007. En total, diez candidatos se presentaron a los comicios. Dos representantes más de la izquierda radical, uno de derecha y otro de signo difuso ob-tenían entre el 0,2% y el 1,8%.

Agencias DPA, AFP y ANSA;

y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario