13 de diciembre 2010 - 00:00

Triunfos argentinos en Cuba

Nicolás Entel sumó un nuevo premio a su film «Pecados de mi padre»: Mejor Documental en el Festival de La Habana.
Nicolás Entel sumó un nuevo premio a su film «Pecados de mi padre»: Mejor Documental en el Festival de La Habana.
El excelente film argentino «Pecados de mi padre», de Nicolás Entel (vida del famoso narcotraficante Pablo Escobar contada por su hijo refugiado en nuestro país con su familia) se alzó ayer con el premio al mejor documental del 32° Festival Internacional de La Habana. También ganaron estatuillas «La mirada invisible», de Diego Lerman, premio especial del jurado, Eliane Katz, editora de «Por tu culpa»; mejor montaje, «Rompecabezas», de Natalia Smirnoff, coral a la mejor contribución artística en el rubro opera prima, «Marcela», de Gastón Siriczman, segundo premio al mejor corto de animación, «Las acacias», de Pablo Giorgelli, premio al mejor film del Working Progress, y «El fin del Potemkin», de Misael Bustos, mención especial en la misma categoría.

Curiosamente, este año el premio mayor del festival fue para una película deliberadamente menor, la uruguaya «La vida útil», de Federico Veiroj, comedia melancólica de final feliz sobre un empleado de cinemateca que termina saliendo al mundo exterior y encarando a la chica de la que parece enamorado. Película breve, en blanco y negro, protagonizada por el crítico Jorge Jellinek, que acá debuta como actor y bailarín (una escena memorable es cuando, grande y corpulento, baila por las escaleras de una facultad como si fuera un artista de Hollywood o una versión montevideana de la Mole Moli).

Le siguen en el podio el drama chileno «Postmortem», de Pablo Larrain, bastante morboso y desagradable (segundo premio, guión, actor, actriz, Fipresci) y el mexicano «Las buenas hierbas», de María Novaro, anunciado como «un relato sobre la química del cerebro, las plantas y las emociones humanas», con la gran Ofelia Medina como una bióloga del jardín botánico que empieza a perder la memoria.

Los locales también tuvieron su obra triunfal, «José Martí, el ojo del canario», de Fernando Pérez, sobre la infancia y adolescencia del escritor y padre de la patria cubana, que se llevó los premios de mejor director, arte, Signis, Unicef, y ocho premios paralelos de otras tantas entidades culturales, incluyendo el Centro Memorial Martin Luther King, y tuvo también un premio al mejor afiche. Atención al realizador Fernando Pérez: vinculado al cine desde 1962, fue asistente de dirección de Tomás Gutiérrez Alea y otros notables, y cuenta entre sus obras con títulos como «Clandestinos», «Hello, Hemingway», «La vida es silbar» y la bella y tristísima «Suite Habana», una de las obras más sinceras y dolorosas que se hayan hecho en toda Cuba.

Del resto, cabe anotar la abundante presencia argentina, con 12 largos y 7 cortos en las diversas competencias, amén de 8 candidatos para el mejor guión inédito y 5 plásticos para el puesto de mejor afiche. Y en las muestras no competitivas de distintas secciones, 17 largos y 51 cortos. A esta lista se agregan lateralmente tres de importante coproducción argentina: la chilena «Ulises» y las uruguayas «Norberto apenas tarde» y «Ojos bien abiertos: un viaje por la Sudamérica de hoy», que se mostró en función especial. Un detalle que habla del prestigio de nuestro cine, hubo cinco jurados nacionales: Ariel Rotter, Washington Uranga (oficial), Sebastián Schindel (documentales), Andrés Schaer (animación) y Pablo Rovito (working progress).

Algunos títulos en competencia, «Carancho», «Los labios» (oficial), «Rosa» (cortos), «El pasante», «Sin retorno» (operas primas), «El rati horror show», «Gorri», «La Batidora, radio en la escuela» (documentales), y «El sol» (animación). Y en funciones especiales, «Aballay», «Caño dorado», «Cinco» y «La revolución es un sueño eterno».

Paraná Sendrós

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