- ámbito
- Edición Impresa
Trump y Hillary peleaban voto a voto en una noche para el infarto
c El republicano esperaba anotarse un triunfo en estados bisagra como Florida, Ohio y Carolina del Norte. c El voto protesta contra el sistema político y económico jugó un rol clave en estos comicios. c La polarización en el país prometía profundizarse. La puja por el control del Congreso también era cerrada.
Luego, en una entrevista con el canal conservador Fox, fue más allá. Insistió en que el sistema electoral estaba "amañado" y señaló que "vamos a ver cómo se dan las cosas. Es de esperar que jueguen limpio y que no haya nada de qué preocuparse, es decir que yo gane".
Esto es lo que enoja a muchos aquí: que un candidato juegue con los peores fantasmas de una democracia solo por su propio interés. Para quienes lo detestan, eso es lo que estuvo ayer en juego: nada menos que el futuro de la democracia estadounidense.
Es evidente que en los Estados Unidos de hoy conviven dos realidades contrapuestas y que una porción del electorado emitió un claro voto de protesta. Eso explica que Trump exhibiera un voto más fuerte y resistente que el vaticinado por muchas encuestas.
Una protesta contra la globalización, contra el libre comercio, contra la inmigración que hace más hostil el mercado de trabajo, contra la realidad, en definitiva. ¿Trump ofreció la utopía de un regreso imposible al pasado? Es posible. ¿Pero con qué salto adelante tentó Hillary a gente que viene golpeada por años de crisis, deslocación de empleos e ingresos decrecientes?
Los Estados Unidos divididos que emergen de esta elección necesitarán de un apaciguamiento para el que, lamentablemente, no parece haber condiciones.
Mientras republicanos y demócratas también hacían cuentas frenéticas para entrever cómo será el próximo Congreso. Los primeros confiaban en retener la mayoría de la Cámara de Representantes, que se renovó en su totalidad; los segundos soñaban con recuperar el Senado.
Si la concurrencia a las urnas fue intensa durante todo el día, lo que provocó largas esperas, las cosas se pusieron todavía más complicadas a la tarde, cuando la gente salió de sus trabajos y sus facultades y convergió en grandes números en los centros de votación. Movilizar en todo lo posible a los propios fue el gran desafío de las dos campañas, algo clave en un país en el que el sufragio es optativo, en el que se vota en un día laborable y en el que los dos principales contendientes generaban niveles de rechazo muy considerables.
(*) Enviado especial a EEUU


Dejá tu comentario