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Tryo: tres franceses y un chileno cerrarán el Festival de Otoño
Daniel Bravo, segundo desde la izq.: «Si bien el reggae está muy presente en la música que hacemos, cada vez nos interesa más explorar diversos universos sonoros».
Periodista: ¿Le resulta cómoda la etiqueta de «músicas del mundo» en la que de algún modo son ustedes incluidos en el Festival?
Daniel Bravo: Las etiquetas no son nunca cómodas, porque me parece que tienden a encerrar. Nosotros con Tryo, cuando empezamos, nos pusimos la etiqueta de «reggae acústico» porque no queríamos que alguien nos endilgara cualquier cosa. Después, con el segundo disco, nos dimos cuenta de que nos limitaba y que en realidad lo nuestro tendía a abrirse musicalmente. Lo de «musicas del mundo», es como decir «habitantes del planeta»; evidentemente, cualquier músico es músico del mundo.
P: ¿Los sorprendió el excelente recibimiento que tuvieron el año pasado en este mismo festival en la Argentina?
D.B.: Sabíamos que se escuchaba Tryo en Sudamérica pero nunca podíamos imaginar tener tal acogida. El año pasado sentimos que hacia tiempo que nos esperaban y la alegría y entusiasmo que había nos emocionó mucho. Nunca pensábamos que tan lejos de Francia podríamos llenar una sala y tener un público tan reactivo que además conocía las canciones. Fue un gran momento.
P: ¿Por qué tres franceses y un chileno, instalados en Europa, se inclinan hacia una música que en términos generales podríamos asociar al reggae?
D.B.: No creo que tenga que ver con la nacionalidad. Cuando nació el grupo, fue alrededor de una fogata con una guitarra donde los tres cantantes jugaban a retomar temas de ellos y de otros en reggae. Siempre nos gustó el espacio musical que deja el reggae; pero si empezamos el grupo con la etiqueta «reggae acustico», que correspondía completamente al primer disco, nos dimos cuenta rápidamente de que nos quedaba apretada, y que lo que en verdad nos interesaba era la melodía y el texto. Así que nos fuimos abriendo lo más posible y hoy, si bien el reggae está muy presente en lo que hacemos, cada vez más nos interesa explorar diversos universos sonoros.
P.: ¿Desde cuándo está usted instalado en Francia y qué encuentra allí que no encontraba aquí en Sudamérica?
D.B.: Yo me fui en 1982, y lo que encontraba acá en Chile, donde estoy en este momento, y no en Francia, era la dictadura. Hoy, después de 29 años en Francia, tengo mucho construido allí. De todos modos, mi corazón siempre se escapa hacia estos lados.
P.: Ustedes cantan un tema que se llama «Dulce de leche». ¿Qué tiene que ver la Argentina con esa canción?
D.B.: A ese dulce en Chile se lo llama «manjar», pero con la canción ese nombre no quedaba bien. Esa pieza la escribió Christophe Mali, uno de los cantantes del grupo, refiriéndose a mi historia de exilio y mis recuerdos de infancia. Pero más allá de mi historia personal habla de la singularidad de cada historia de exilio. El dulce de leche o manjar estará siempre ligado a mi infancia; y bueno, también, debo confesar, bastante a mi vida de hoy.
P:: Más allá de esta presentación que tendrán en Buenos Aires. ¿Cómo es el presente de trabajo de Tryo?
D.B.: Después de una gira de un año y medio con más o menos 140 conciertos, y de un año casi sin descanso, tenemos cita en junio para empezar a trabajar a nuestro próximo disco que será el quinto en estudio. En Francia, durante los 15 años que existe el grupo, se construyó una estrecha relación entre nosotros y nuestro público, a través de lo que siempre nos gustó más: el escenario y el hecho de no ser un producto de los medios. A lo mejor, también los jóvenes que nos escuchan se reconocen en nuestros textos; todo eso nos permite permanecer.
P: ¿Dónde se ubica comercialmente la música de Tryo? ¿Es de interés de los grandes circuitos o se mueven más por circuitos independientes?
D.B.: Tryo viene del medio asociativo. Desde el principio, somos productores y editores de nuestra música. Así, podemos guardar la mayor independencia y ser los únicos responsables sobre lo que hacemos y cómo lo defendemos. A esta altura, esta independencia nos permite movemos por donde nos parece interesante para el grupo, y tenemos la suerte de poder hacer las cosas como nos parezca mejor en cada caso.
P.: Este año, estarán tocando en Buenos Aires en un gran escenario al aire libre. ¿Les resulta indistinto tocar en un lugar más íntimo o hacerlo en un espacio mucho más amplio y a cielo abierto?
D.B.: La energía que desarrolla el público en una sala pequeña o grande o en un sitio al aire libre, no es nunca la misma. Tampoco es lo mismo tocar para un público que te viene a ver exclusivamente a ti y hacerlo en un festival con otros grupos y frente a público que no te conoce necesariamente. Para nosotros, además, es solamente la segunda vez que estaremos por esos lados por lo que seguramente será también diferente de lo que conocemos en Francia. Todo esto hace que tengamos muchas ansias de reencontrarnos con el público argentino, sea donde sea.
P.: ¿Y cómo será su concierto esta vez?
D.B.: Como te decía, es apenas la segunda vez que iremos. Por otro lado, no es tan fácil encontrar la música de Tryo en Sudamérica. Así que me parece que por muchas veces más tendremos que seguir presentándonos. No tenemos la pretensión de creer que en Argentina somos un grupo conocido; aunque haya efectivamente un público que nos escucha. El concierto de este año será un buen momento para nosotros y ojalá logremos compartir nuestra alegría con quienes vayan a escucharnos.
P.: En su opinión, ¿cuál es el aporte personal de cada uno de los integrantes de Tryo?
D.B.: Tenemos la ventaja de ser todos diferentes y tener cada uno influencias musicales muy variadas. Eso nos enriquece mucho cada vez que nos juntamos a tocar o a conversar. Esperamos que esas diferencias y esa riqueza se trasladen también al escenario, aún más allá de la música.
Entrevista de Ricardo Salton


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