Turismo político al comunismo yugoslavo

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Tras décadas en el olvido, la pequeña localidad croata de Kumrovec, cuna del líder comunista yugoslavo Josip Broz Tito, trata ahora de explotar la figura de su paisano más famoso para atraer al turismo y recuperar su condición de lugar de peregrinaje para nostálgicos comunistas y curiosos.

En el centro de esa estrategia figuran dos edificios vinculados con el exdictador comunista: la casa donde nació Tito y la reconstrucción de la Escuela Política Josip Broz Tito, que fue lugar de visita obligada para los seguidores de la doctrina del dirigente.

Josip Broz vivió en Kumrovec hasta poco después de terminar la escuela primaria, antes de mudarse a Sisak y luego a Zagreb. La que fue su casa conserva la estructura original de la humilde vivienda construida en 1860, donde nació el líder que dirigió Yugoslavia durante 35 años: dos habitaciones y un pequeño recinto con un horno para el pan. El propio Tito, el séptimo de quince hijos, se refería a menudo a que nunca tenían suficiente pan y al hambre que padecían frecuentemente en su familia.

Una de las dos habitaciones, según la administración del museo, sigue teniendo la misma configuración de muebles que usaba la familia Broz, con dos camas y una cuna de bebé. La segunda estancia se usa para exponer fotos del Mariscal Tito en la época de su apogeo, siempre ataviado con elegantes trajes y en compañía de famosos como Liz Taylor, Richard Burton, Fidel Castro o Winston Churchill.

Respecto a la antigua Escuela política Josip Broz Tito, si se cumplen los planes del ayuntamiento, el mismo lugar donde se impartían las bondades de la colectivización y se teorizaba sobre la lucha de clases será transformado en un exclusivo hotel de lujo.

«Se trata de un gran capital turístico», asegura a la agencia EFE el alcalde de la localidad, Dragutin Ulama, sin ocultar las expectativas creadas por el hecho de que inversores de Arabia Saudita hayan mostrado su interés en instalar aquí un hotel de siete estrellas, con un balneario y campos de golf.

Extranjeros

Una infraestructura que, confía el funcionario, servirá para que aumente mucho la actual cifra de 50.000 turistas, el 30 por ciento de ellos extranjeros, que visitan al año el lugar de nacimiento de Tito (1892-1980).

Aunque los tiempos han cambiado, los visitantes gustan aún de fotografiarse debajo de la estatua de Tito y adquirir curiosos recuerdos, como botellas de vino y aguardiente local de la marca «Tito» o camisetas con la efigie del líder comunista.

Pero, aparte del reclamo político-nostálgico, Kumrovec tiene otros atractivos que la hacen merecedora de una visita. Entre ellos está el museo etnológico Vieja Aldea, en el que se preservan las casas, junto con los muebles, el vestuario, los hornos de pan, los antiguos molinos caseros, las artesanías y otros detalles de la vida rural croata de finales del siglo XIX.

Situado unos 50 kilómetros al norte de Zagreb, Kumrovec está rodeado de un bello paisaje de bosques, colinas, viñedos y del valle del río Sutla, la línea divisoria con Eslovenia.

«En un futuro próximo será inaugurado el nuevo hostal Kumrovec con 90 camas, mientras que en el municipio se ofrecen ya alrededor de 120 camas en casas privadas», explica a EFE Branka Sprem-Lovric, directora del museo. Para construir el hostal se está renovando la antigua comisaría, desde la que se organizaba la seguridad de los numerosos funcionarios del régimen yugoslavo y que hoy está abandonada.

Otros atractivos del municipio son el palacio Veliki Tabor del siglo XVI y las piscinas termales y medicinales de Tuhelj, a diez kilómetros de Kumrovec, renovadas recientemente.

Varios restoranes ofrecen comida tradicional casera, en la que se destacan platos preparados con hongos y carne de caza, cocinados en hornos antiguos.

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