10 de agosto 2010 - 00:00

Turistas viven un calvario insólito

La Paz - «Hemos tratado de salir tres veces, pero es imposible», dijo un francés que, junto con decenas de turistas, está atrapado hace 13 días en la región de Potosí por un prolongado conflicto regional que mantiene bloqueadas todas las vías de salida de esa zona, en el sur de Bolivia.

Potosí, ciudad enclavada en los Andes bolivianos, está enfrascada en una tenaz huelga contra el Gobierno de Evo Morales, que ha sorprendido a decenas de turistas que no pueden abandonar la región.

Desde el 29 de julio, cuando empezó el conflicto, franceses, japoneses, estadounidenses, brasileños, argentinos, ingleses y peruanos matan el tiempo con películas, juegos de mesa y sentados alrededor de un café en sus hoteles para contar sus experiencias, mientras en las calles la población sigue sus protestas.

Además, salen a caminar por las angostas y antiguas calles coloniales de la ciudad de 160.000 habitantes, famosa por la riqueza de sus minas de plata hasta el siglo XIX.

Por las noches, tímidos grupos de extranjeros salen a buscar alimentos. «Hay algunos restoranes abiertos, tenemos que tocar a la puerta y nos abren, y también podemos cocinar aquí en el hostal», contó el francés Pierre Loebe, de 25 años. Mientras tanto, ocho turistas franceses intentaron abandonar Potosí en tres ocasiones, la última el domingo pasado, cuando un micro los debía llevar hasta la agreste y gélida localidad de Uyuni, pero un bloqueo de ruta de los mineros les impidió la salida. «Intentamos salir a Uyuni por la noche en un bus, pero a una hora de viaje encontramos un bloqueo con mineros borrachos. Intentaron prender fuego el bus con dinamita. Tuvimos miedo, pero pudimos volver a Potosí. Hemos tratado de salir tres veces, pero es imposible», recordó Romain Le Du, de 21 años.

«Entendemos lo que piensa el pueblo y esperamos que Evo Morales responda; pero claro, tenemos un poquito de miedo porque nos gustaría regresar a casa», indicó por su parte Constanza Tures. Otro problema que deben enfrentar turistas y lugareños es que los cajeros automáticos bancarios se quedaron sin efectivo. «Somos estudiantes y en algún momento se nos acabará el dinero, pese a que Bolivia es barato para nosotros», agregó Karina Du.

Unos 40 turistas pudieron salir entre viernes y sábado de Potosí a bordo de pequeños aviones fletados por una agencia boliviana y tras una negociación con el comité de huelga, que permitió que para esa operación puntual fuera despejada la pista del aeropuerto, que había sido cubierta de piedras.

Agencia AFP

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