"No se puede hablar de ninguna manera de un regateo monetario, pero sí de un regateo político, diplomático ¿De qué otra manera habríamos conseguido liberar a nuestros 49 ciudadanos?", dijo Erdogan en una rueda de prensa en Ankara, retransmitida por la televisión NTV, momentos antes de viajar a Nueva York para participar de la Asamblea General de la ONU.
Preguntado sobre las especulaciones de que los ciudadanos turcos, secuestrados en junio en la ciudad iraquí de Mosul por el EI, pudieran haber sido intercambiados por yihadistas presos en Turquía, el mandatario turco aseguró que "incluso si efectivamente hubiera habido tal intercambio", lo importante era el regreso de los rehenes.
"Pudo haber un intercambio o no. El resultado es que nuestros 49 ciudadanos y empleados volvieron a Turquía. Soy el presidente y tengo que cuidar que no pase nada a nuestros ciudadanos, incluso si efectivamente hubiera un intercambio", recalcó.
Erdogan y su primer ministro, Ahmet Davutoglu, arquitectos de una política exterior que prevé convertir a Turquía como potencia regional, son renuentes a participar en la acción contra el EI porque temen que pueda fortalecer a su enemigo, el dictador sirio, Bashar al Asad (alauita), y exacerbar las tensiones sectarias en Irak.
Observadores críticos al Gobierno turco sospechan que Ankara colabora con el EI no sólo con el envío de combatientes sino permitiéndole pasar por territorio turco el petróleo y gas que vende a Europa oriental, burlando las trabas que Occidente impuso para la comercialización de esos productos que sirven para financiar al grupo terrorista.
Fuentes de seguridad dijeron que los rehenes, entre ellos un cónsul, soldados y un niño, habían sido liberados en la ciudad de Tel Abyad en el lado sirio de la frontera con Turquía después de haber sido trasladados desde el bastión del EI en Siria, la ciudad Raqqa.
Agregaron que los milicianos de EI no maltrataron físicamente a los secuestrados, pero que los amenazaron y los obligaron a ver los videos con las ejecuciones de rehenes occidentales para minar su moral.
Pese a los esfuerzos de EE.UU., el Gobierno turco (sunita) se negó a tener un rol preponderante en la coalición internacional contra el EI, también sunita. El argumento de Erdogan fue el temor por la seguridad de los rehenes.
Ayer, consultado sobre si ahora el país podría comprometerse en la alianza antiyihadista, el presidente dijo que evaluará el tema a su regreso de la Asamblea General de la ONU. "Lo que pase a partir de ahora es un tema aparte. Tenemos que decidir qué tipo de actitud tomar," indicó.
| Agencias Reuters y EFE, y Ámbito Financiero |

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