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U2 en su mejor forma y con una puesta deslumbrante
Nunca antes se vio en nuestro país un despliegue de infraestructura escénica como el del show de U2, que además de buena música, incluyó citas futboleras de Bono y proclamas por la unidad y la no violencia.
Seguramente, las 58.000 personas, que según cifras oficiales, vieron el concierto inicial de U2 en el Estadio Único, o las otras 100.000 que se sumarán en las otras dos actuaciones programadas, recordarán por el resto de sus vidas lo sucedido en el moderno escenario platense. Es que nunca antes -quizá, la última visita de Madonna a la cancha de River en 2008 puede ponerse en cierta comparación- se vio en nuestro país un despliegue semejante de infraestructura escénica, de gigantes y ultramodernas pantallas de led, de fantasía visual llevada al extremo de volvernos niños obnubilados por las luces y los colores.
Pero lo que hace más sorprendente esta propuesta de la banda irlandesa es que todas esas toneladas de fierros sostienen una especie de araña o nave espacial de cuatro patas colocada casi en el centro del estadio, con lo que -sumado a un espacio más intimista que River o Vélez- permite colocar a los artistas «al alcance de la mano» del público, se ubique en el lugar que se ubique. Y aunque en definitiva, el escenario redondo -los 360º del título- tiene una parte de adelante donde Bono pasa la mayor parte del tiempo, no está tan claro el «detrás de escena», con lo que la cercanía con la multitud termina por consumarse.
Se puede hablar de la incomodidad que significó para la mayor parte de la gente acercarse a la cancha de Avenida 32 o de la locura de tránsito que se asemejó por unas tres horas a un recambio de quincena veraniega. Pero finalmente, para los que terminaron arribando más o menos en tiempo y forma, el viaje se justificó en lo teatral de este espacio ganado para la música y en la comodidad climática que significa contar con un techo tan europeo.
En lo musical, U2 cumplió con creces; especialmente para los viejos y consecuentes seguidores del grupo; el resto, como dijimos, se quedará con el aspecto visual. Fueron desde los muy lejanos años 80, con temas como «I Will Follow», «I Still Havent Found What Im Looking For», «Sunday Bllody Sunday», «Scarlet», «With or Without You», hasta varios títulos de su disco más reciente «No Line on the Horizon», como «Get On Your Boots», «Magnificent», «Ill Go Crazy if I Dont Go Crazy Tonight» o «Moment of Surrender». Y no faltaron, por cierto, otros clásicos como «Vertigo», «Even Better Then The Real Thing» (en el arranque del show), «Misterious Ways», «Until the End of the World», «Miss Sarajevo», «Walk On», «One» (con un recuerdo para Gustavo Cerati), etcétera.
Tampoco estuvieron ausentes las citas algo demagógicas o futboleras; «son lo más», diría Bono, quien subió a una chica del público para acompañarlo un ratito por la pasarela y luego presentó al resto del grupo y a sí mismo con apodos de integrantes de nuestra selección nacional. Y el espectáculo tuvo sus momentos más políticos, como es habitual en ellos: la referencia a la violencia en «Miss Sarajevo», la imagen del sacerdote sudafricano Desmond Tutu arengando por la unión humana y la paz, la cita a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo o la procesión con sirios acompañando el símbolo de la vela con alambres de púa de Amnesty International durante «Walk On».


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