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UCR: guerra con el PRO por la lista de diputados
• MORALES APURA DEFINICIONES.
• EXIGEN CUMBRE URGENTE DEL COMITÉ NACIONAL.
Mauricio Macri y Ernesto Sanz, cada uno por su lado, recibieron ayer a la radical Aida Ayala, candidata a intendenta de Resistencia. Se mostraron como el ejemplo a seguir en el acuerdo PRO-UCR.
La presión sigue siendo la misma que entonces. Morales, Luis Naidenoff, en menor medida José Cano y otros radicales con acuerdos en sus provincias con el massismo están en guerra con el PRO y la temperatura por ahora no baja.
El centro del problema es cada día más claro: no están dispuestos a cederle ni un cargo en las listas al macrismo en las provincias donde el PRO no tenga estructura y se beneficie del acuerdo con la UCR.
En Córdoba no existe ese problema, tampoco en Mendoza y aunque la interna es feroz, tampoco en Santa Fe. El incendio es, como desde el primer día, en el norte y el campo de batalla cada lista de diputados.
En ese tren los rebeldes buscan que Sanz emita una resolución del Comité Nacional donde con contundencia aclare que cada provincia puede cerrar sus acuerdos con todas las fueras y, mientras la Justicia Electoral se lo permita, colgarse cuantas boletas puedan.
El acuerdo con el PRO poco le importa a ese grupo. En realidad, tampoco que las chances de Sergio Massa en la presidencial se compliquen a nivel país. Los radicales, como se ha dicho en estos días hasta el hartazgo, hace rato que cayeron en la certeza que una vez mas de este turno electoral lo mejor que podrán sacar es fortalecer los bloques del Senado y Diputados y, novedad de esta ronda, hasta ganar alguna provincia.
Morales lo reconoció ayer con una dureza insultante hacia Sanz: "La realidad es que no tenemos un candidato que esté terciando a nivel nacional. Lamentablemente Ernesto Sanz, por quien voy a votar, mide 2 puntos y esa situación de debilidad, más allá de la fortaleza territorial que tenemos, generó una decisión de la convención que terminó debilitando al partido y empoderando a Mauricio Macri".
Y toma el ejemplo de Jujuy, junto con otros 16 distritos: "Nosotros en Jujuy estamos consolidando un frente lo más amplio posible, con nuestros aliados históricos que son el Partido Socialista y el GEN, e intentando sumar a un sector del peronismo que está en el Frente Renovador y también al PRO".
Está claro que la situación de Jujuy es límite con Morales zigzagueando en complicadas situaciones entre el peronismo de Eduardo Fellner, que lo obligó a buscar un socio PJ, y la eterna tutela que Cristina de Kirchner se garantiza con Milagro Sala. La pelea ya debería preocupar al macrismo, más que a los propios radicales, pero hay colores. Es cierto que el dueño de la boleta presidencial en el caso del PRO es Macri y él decide a quién la presta.
Si, como parece, Jujuy adelanta la elección y se despega de la nacional la situación cambiará. Puede aparecer el macrismo, siempre tomando a Jujuy como laboratorio, reclamando luego boleta propia para diputados cuando se juegue la nacional, despegándose del resultado local que no le convenga.
Mientras tanto, Sanz y Macri siguen en paralelo. Ayer, cada uno de por su lado, recibieron la intendenta radical de Resistencia, Aída Ayala. Macri confirmó con ella algunos puntos del armado del frente electoral Vamos Chaco en la nueva sede del Gobierno porteño.
Más tarde Ayala se encontró con Sanz. Y allí se escuchó la campana de los radicales socios del PRO: "Seguimos construyendo este acuerdo político con varios partidos y el protagonismo de PRO. Estamos a disposición de este trabajo y alianza programática a nivel nacional, mientras en la provincia PRO acompaña la fórmula que la UCR pone a disposición de los chaqueños".
Esa versión de la estrategia, si bien adhiere al acuerdo que Sanz cerró con el macrismo, tiene un ingrediente que es común a los rebeldes que piden libertad para mantener acuerdos con el massismo: la fórmula en manos de la UCR, y que el PRO sólo acompañe.
Hoy habrá visita de Macri y Sanz a Córdoba donde la cuestión será amainar las diferencias entre Luis Juez y Ramón Mestre, un tema de pura interna pero que, sin arreglo a tiempo, puede impactar también en el acuerdo nacional (ver nota aparte).

