UCR pide sesiones “kelper” para destrabar al Senado

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El bloqueo del Congreso ya atemoriza a senadores y diputados, y no sólo a los de la oposición, que ven así fracasar la estrategia que montaron después del 28 de junio. A nueve meses de ese día es poco lo que ha conseguido avanzar la nueva mayoría que supuestamente iba a controlar el Congreso. El costo, entonces, es para todos: el kirchnerismo disfruta haber frenado cualquier ley que complique al Gobierno, pero al mismo tiempo sufre el castigo en la opinión general. Lo mismo les pasa a los radicales, macristas, peronistas disidentes, socialistas y la Coalición Cívica a la hora de evaluar las críticas que sufren por no cumplir con ese nuevo orden que prometieron para los años que le quedan de mandato a Cristina de Kirchner.

El radicalismo ya propuso una solución que intentará negociar desde esta semana: acordar dos tipos de sesiones dividiendo los temas conflictivos de aquellos en los que puede haber algún acuerdo.

No es un secreto que hace dos semanas el jujeño Gerardo Morales intenta armar alguna sesión, en acuerdo con Miguel Pichetto, para despachar al menos una ley que sea de interés general, para hacer un corte temporario a la pelea por el DNU, el impuesto al cheque y el acuerdo a Mercedes Marcó del Pont que tiene paralizado al Congreso.

Una ley, al menos, que calme lo que los senadores imaginan como una ira popular en el futuro cercano ante una agenda parlamentaria que cada día pasa más cerca de negociaciones políticas inentendibles para el común de los mortales y lejos de problemas concretos.

Para peor, de esas cuestiones de todos los días, como pagar asignaciones, ajustar y negociar salarios o anunciar obras, se hace cargo Cristina de Kirchner por decreto, dejando a la oposición del Congreso fuera del juego.

Se imaginó hace dos semanas discutir en el recinto del Senado el proyecto de ley para eliminar las comisiones que los bancos cobran a los usuarios de cuentas sueldo cuando éstos realizan operaciones en cajeros automáticos que no corresponden a los de la entidad donde cobran sus salarios o a la propia sucursal donde lo percibe. Hasta ahora, esa intención no se pudo cumplir. Con todos los caminos cerrados en el diálogo entre la oposición y el kirchnerismo, tanto en el Senado como en Diputados, el intento pasará ahora por dividir las sesiones.

Mientras mañana Diputados debatirá rechazar el DNU del Fondo de Desendeudamiento, en el Senado el panorama es desalentador. Después de la sesión frustrada de la semana pasada, con otro faltazo de Carlos Menem, quedó claro que ninguno de los dos bandos puede garantizarse el quórum. Eso no implica que algún golpe de suerte les permita a kirchneristas u opositores avanzar con sus temas en algún momento, pero seguramente no será en lo inmediato.

El planteo de los radicales, en boca de Morales, es simple: acordar en sesiones ordinarias, los miércoles, un listado de proyectos pendientes como el tema de los cajeros automáticos o las licencias por paternidad, sin contar los cientos de proyectos presentados por senadores y diputados que están en espera. A esa lista deberán sumarse otros temas como el proyecto de Héctor Recalde, con bendición oficial, para elevar el mínimo no imponible en el Impuesto a las Ganancias (para que las subas salariales de la próxima paritaria no vayan en parte a las arcas de la AFIP) y hasta la declaración de feriado nacional para el 24 de mayo.

En esas sesiones se dejaría bajo un paraguas a la crisis institucional, comprometiéndose todos los bloques a garantizar el quórum.

El resto de los grandes temas debería quedar para sesiones especiales que convocaría cada uno, según la ley que pretenda sancionar. Y allí se vería un panorama similar que mostró el Congreso en los últimos meses: el que quiera la aprobación deberá poner el quórum, como en los casos del DNU, Marcó del Pont o el impuesto al cheque.

Hasta ahora no hubo respuesta de Pichetto al ofrecimiento radical. Pero el kirchnerismo está convencido de que no podrá mantener toda la vida la actual situación de parálisis. En algún momento, los senadores que serán denunciados entre hoy y mañana en los medios por no concurrir al recinto comenzarán a sentir el peso de sus provincias.

En Diputados, el camino alternativo para el oficialismo es aprobar una ley que reglamente el uso de reservas para el pago de deuda. De lo contrario no le quedará otro camino que presionar en una sesión especial para ratificar el DNU en el Senado, bloqueando así toda posibilidad de que el Congreso lo derogue. Confían en que para esa batalla tendrán la ayuda de la santafesina Roxana Latorre y la rionegrina María José Bongiorno.

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