23 de diciembre 2010 - 00:00

UCR quiere investigar al jefe ascendido

El caso del ascenso del general César Milani se transformó en la última batalla entre el oficialismo y la oposición en el Senado, dentro de un año parlamentario considerado pésimo por radicales, peronistas y hasta la propia Cristina de Kirchner.

Por eso la denuncia de los radicales contra el hombre que Nilda Garré dejó como segundo en el Ejército, reteniendo además su puesto como jefe de Inteligencia de esa fuerza, toda una rareza, excedió la acusación de haber pertenecido (hecho que aún debe aclararse) al movimiento carapintada en 1987. El pliego de Milani, que el jujeño Gerardo Morales consiguió demorar una semana poniéndolo al límite de pasar a marzo, seguirá en el medio de los cuestionamientos de la oposición al Gobierno, aunque ayer lograra aprobarlo.

«Están politizando las Fuerzas Armadas; con el ascenso de Milani y su designación como subjefe del Ejército se pierde el respeto por el principio de idoneidad y se da paso al de politización y discrecionalidad», dijo Morales en el recinto.

Pero el ataque más fuerte vino después: «El Gobierno nacional debería ponerlo directamente de jefe. Milani se ha reservado la Dirección de Inteligencia, lo que es incompatible y evidencia su concentración de poder. Estamos frente a la mayor expresión de la consolidación de la politización y el desprecio de la idoneidad y la meritocracia que debería primar en fuerzas armadas profesionales». La defensa de Milani frente a esas acusaciones quedó ayer a cargo de Marcelo Guinle, presidente de Acuerdos, y no de Miguel Pichetto, como sucede normalmente.

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