Azárov, mano derecha del presidente Víktor Yanukóvich, aseguró que dejaba el cargo para facilitar "un arreglo político del conflicto", aunque insistió en que las autoridades hicieron todo lo posible para evitar el derramamiento de sangre.
Pocas horas después, Yanukóvich promulgaba no sólo la renuncia del primer ministro, sino la de todo el gabinete, al que la oposición y los manifestantes acusaban de dar la espalda a la Unión Europea en favor del fortalecimiento de las relaciones con Rusia, el clivaje que desgarra al país.
Azárov, que nació en Rusia, defendió siempre la suspensión de la firma del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea y el rechazo de las condiciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional, al considerar que habrían supuesto la ruina para Ucrania. Precisamente, esa decisión fue el detonante del estallido de las multitudinarias protestas antigubernamentales el pasado 21 de noviembre.
Por otro lado, una aplastante mayoría de diputados, incluidos casi todos los miembros del oficialista Partido de las Regiones de Yanukóvich, votaron a favor de la revocación de 9 de las 11 leyes represivas aprobadas el pasado día 16. Sólo los comunistas se empecinaron en apoyar esas leyes, cuya aprobación a mano alzada en la Rada provocó la explosión de desórdenes violentos en Kiev que se cobraron la vida de seis manifestantes, según la oposición.
| Agencias EFE y AFP, y Ámbito Financiero |


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