La «caricia» es la anunciada participación de la ministra de Industria, Débora Giorgi, en el festejo del Día de la Industria que se realizará mañana en Sunchales. Allí estará el gobernador Hermes Binner y en el palco se acomodarán el enviado de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, y el titular de la FIFE (la UIA santafesina), Carlos Garrera. Uno de los impulsores del viaje de la ministra es el dirigente rosarino Guillermo Moretti.
En cambio, en el rubro de los «palos» está la ausencia total de funcionarios en la otra fiesta por el Día de la Industria de mañana, que se hará en Salta; allí viajarán el titular de la UIA, Héctor Méndez, y el anfitrión será el gobernador Juan Manuel Urtubey.
Otro «palo» de estos días será la presencia de Cristina de Kirchner hoy en el Día del Empresario, que se hace en Rosario y es organizado por el dirigente local Elías Soso, un hombre cercano a la CAME de Osvaldo Cornide. Quizás para comenzar al menos a balancear la pelea con la UIA, la Presidente había anunciado el viernes último que será la oradora central en el Día de la Industria que organiza la central fabril en noviembre. De todos modos, los dirigentes dicen: «En esto somos agnósticos: creeremos que la Presidente va a Costa Salguero cuando la veamos ahí».
De todos modos, tras el duro comunicado del martes contra el proyecto de ley de Héctor Recalde y su intención de hacer participar a los trabajadores en las utilidades de las empresas, en la entidad se saludó con alivio la reanudación de las negociaciones por el «caso Siderar». Un alto dirigente de la entidad le dijo a este diario que la noticia tenía dos aristas positivas:
Para los empresarios era un doble motivo de preocupación este conflicto, porque -de lograr Camioneros su objetivo- la siderúrgica tendría que haber incorporado como personal propio a centenares de choferes de empresas tercerizadas; «el efecto cascada de una determinación como ésa era impensable: con ese mismo criterio, cada cartero que venga a una empresa a dejar una pieza postal debería ser incorporado como personal propio», agregó el dirigente.
El anuncio de la intención de querer compartir ganancias de Héctor Recalde -abogado de la CGT y diputado porteño del FpV- marcó sin duda el momento de máxima tensión entre la UIA y el Gobierno; sin embargo, otro de los líderes de la entidad empresaria le dijo a este diario que lamentaba que el Gobierno nunca hubiera constituido el CES (Consejo Económico y Social), que habría sido el ámbito natural para discutir el rol de los trabajadores en la distribución de las utilidades.


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