• Empresarios quieren en el pacto social un paquete de leyes que asegure la competitividad argentina
Héctor Méndez, Hugo Moyano
Héctor Méndez, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), les planteó a dos ministros que si el acuerdo económico y social es sólo para discutir precios y salarios, no se sentarán a esa mesa. Cuando le tocó preguntar, Méndez quiso saber la fecha aproximada del comienzo de las negociaciones; los ministros se miraron y admitieron que hasta ese momento no había «nada».
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En el encuentro -que se desarrolló en secreto hace una semana-, el dirigente industrial aseguró que su sector participará de esas negociaciones sólo si el acuerdo se convierte en un paquete de leyes que puedan servir no sólo para el Gobierno que surgirá de las próximas elecciones, sino para sentar las bases de un vínculo permanente y armonioso entre los sectores.
Si bien las fuentes consultadas se negaron a identificar a los dos ministros que se sentaron con Méndez, trascendió que habrían sido el titular de Trabajo, Carlos Tomada, y el de Economía, Amado Boudou. A ambos -junto con el de Planificación, Julio De Vido, en el rol de coordinador- se los sindica como los delegados de Cristina de Kirchner para este proceso.
De acuerdo con las fuentes, la versión de que el Gobierno apuntaría a un tope del 18% para las negociaciones salariales tomó por sorpresa a los empresarios, que no fueron consultados. El dato fue tomado como una especie de sonda de ensayo lanzada desde algún sector del Gobierno para probar las aguas de cara a futuras negociaciones, pero sobre todo apuntado más al sector sindical que al empresarial.
Méndez, en su encuentro con los ministros, definió qué es para la UIA el «acuerdo económico y social»: será fundamental la sanción de un conjunto de leyes postergadas, la modificación de algunas consideradas muy perjudiciales para la actividad y la derogación de otras.
Entre las normas que esbozó Méndez como indispensables para avanzar en el pacto, porque garantizarán la competitividad de los productos argentinos, se cuentan:
la muchas veces reclamada ley de accidentes de trabajo (eliminando la «doble vía» que permite cobrar la indemnización de las ART y luego reclamar una suma mayor en la Justicia);
la modificación del artículo 30 de la Ley de Contratos de Trabajo, que establece el régimen de «tercerizados»;
la reforma de ley penal tributaria;
volver a permitirles a las pymes reinvertir utilidades y no pagar el Impuesto a las Ganancias por esas reinversiones;
la posibilidad de ajustar por inflación los balances de las empresas, con lo que los activos que son la base imponible tengan un valor libros acorde con lo que realmente valen;
las normas medioambientales, que fuerzan a las empresas a contratar seguros de caución porque la ley no permite a las aseguradoras generales intervenir en este mercado.
Méndez dijo que muchos empresarios, pero también posibles inversores interesados en el boom económico que trae a la Argentina la bonanza en los precios de los alimentos estaban reteniendo sus inversiones a la espera de ver cómo evoluciona el marco legal en el que se desenvuelve la economía.
El titular de la UIA, junto con uno de sus vicepresidentes, Federico Nicholson (Ledesma), fueron invitados por Cristina de Kirchner a la cena de clausura del encuentro de mandatarios de Iberoamérica. Nicholson, además, fue el presidente de la reciente Conferencia Industrial en la que Cristina lanzó la idea del acuerdo económico-social.
Durante los últimos días trascendió que la presencia de hombres de la UIA en Mar del Plata sería el puntapié inicial de las negociaciones para el acuerdo. No fue ni será así: ambos empresarios viajarán hoy por la tarde en el avión privado de Ledesma y regresarán a Buenos Aires tras el evento. Entre otras razones, porque Méndez está atravesando un durísimo momento personal por la salud de un familiar muy cercano.
El trascendido indica que recién la semana que viene comenzarían a producirse las primeras reuniones más o menos formales apuntando al pacto social. Será difícil alcanzarlo si la UIA pone como condición el paquete de leyes enumerado. En general, la idea que hay en el empresariado es que el Gobierno avanzará con los acuerdos de «paz social», como el firmado con el sector petrolero y el que suscribirá hoy con los mineros. Armará un «paquete» de «minipactos» y se los presentará al secretario general de la CGT, Hugo Moyano, y a la UIA (a la que acompañará el Grupo de los Seis) para que, juntos, en una ceremonia fotográfica, se rubrique un pacto global.
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