10 de marzo 2011 - 00:00

Un almuerzo romano amable y divertido

Pintoresco y cálido retrato de cuatro abuelas romanas que coinciden en la casa de un cincuentón.
Pintoresco y cálido retrato de cuatro abuelas romanas que coinciden en la casa de un cincuentón.
«Un feriado particular» («Pranzo di ferragosto», Italia, 2008, habl. en it.). Dir.: G. di Gregorio; Guión: G. di Gregorio, S. Riccardini; Int.: G. di Gregorio, V. De Franciscis, M. Cacciotti, M. Calizia, G. C. Sforza, A. Santagata, L. Marchetti, M. Ottolenghi.

Hay quien busca el pelo en la leche y protesta en vano. ¿Qué quiso decir el autor con esta película? Porque no tiene una expresa crítica social sobre el abandono de los ancianos, ni una reflexión ostentosa sobre la fugacidad de la vida, ni un momento dramático que resignifique todo lo que se está viendo, ni nada. Tampoco pretende transformar la comedia italiana, ni mucho menos. ¿Lo decimos del modo más simple? Bien, simplemente, el autor de la película quiso hacernos disfrutar un rato agradable, escribió un texto básico, llevó un equipo mínimo a su propia casa, se puso de actor con sus amigos y parientas, hizo con todo eso una película simpática de apenas 75 minutos de duración, la presentó en Venecia, y empezó a juntar dinero con la pala.

¿Así de fácil? No, antes Gianni di Gregorio tuvo años de estudio y trabajo en grupos teatrales y cinematográficos, se hizo un nombre como guionista y asistente de dirección, se hizo grande cuidando a la mamma, y recién entonces hizo esta película, debutando así como director a la temprana edad de 58 años tirando para 59. ¿Qué le van a contar a él cómo son las viejas, y cómo hay que tratarlas? ¡Y cómo hay que lucirlas, porque bien que se lucen con este director las cuatro veteranas que integran la película! No es que sean grandes actrices, sino que son así nomás como aparecen ante la cámara, naturales, bien italianas.

También es sencilla la excusa argumental. Se viene el feriado de la Asunción de la Virgen, 15 de agosto, el ferragosto, que le dicen, con un calor terrible, y todo el mundo quiere hacerse una escapada fuera de Roma. Para reducir sus deudas de consorcio, un amable cincuentón del bohemio barrio de Trastevere acepta, solo por el feriado, hacerse cargo de la madre del administrador, que así puede salir un poco. Él se dedica al cuidado amoroso de su propia madre, de modo que otra vieja más no será mucha molestia. No diremos cómo, pero se le juntan cuatro. Y hay que atenderlas, porque comen, piden esto y aquello, tienen sus antojos.

Un placer: no hay nada grotesco, ni vulguridades. Todo es liviano, cordial, fresco, bastante respetuoso y cariñoso, auténtico y sin mayores pretensiones. Muy graciosas las chicas, lindo y tranquilo el barrio, y entretenida la comedia. Y cuando ya parece que el chiste se está terminando, bien, se terminó la película. El público se va con una sonrisa, elogiando la vitalidad y las mañas de las veteranas, y alabando el pequeño encanto de la obra.

Autor, actor, y dueño de casa, Di Gregorio, fue uno de los libretistas de «Camorra», y el productor, Mateo Garrone, el creador de «Camorra». No todo ha de ser dramático en la vida.

P.S.

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