A las 11.30 hora local comenzó en el palacio del Quirinal, sede de la jefatura del Estado, la ceremonia de juramento de Letta y de su equipo de Gobierno, formado por personalidades de perfil técnico y por políticos tanto del centroizquierdista PD como del conservador Pueblo de la Libertad (PDL), de Silvio Berlusconi, y de Elección Cívica, del premier saliente, Mario Monti.
Se trata de un Gobierno de coalición con el que se espera que Italia pueda poner fin a dos meses incertidumbre y bloqueo político, producto de los complicados resultados emanados de las elecciones de febrero. Sin embargo, durante la ceremonia se vivieron momentos de zozobra a causa de la acción de un hombre que disparó ante el palacio Chigi, la sede del Gobierno, situado a poco más de medio kilómetro del Quirinal, hiriendo a dos carabineros (policía militarizada) y a un mujer embarazada que pasaba por el lugar.
El ministro italiano del Interior, el cuestionado berlusconista Angelino Alfano, informó que se trató de un acto aislado perpetrado por un hombre originario del sur del país, de 49 años y que recientemente había perdido el trabajo y se había separado de su esposa (ver aparte).
Durante la jornada, algunos analistas y políticos vincularon el hecho al clima de tensión en el que está sumido el país. En ese sentido, el cómico Beppe Grillo, líder del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), formación a la que algunos han apuntado como instigadora de ese ambiente, marcó distancia con lo sucedido, aseguró que su partido no es violento y expresó su solidaridad a las fuerzas del orden.
Pese al tiroteo, la ceremonia de toma de posesión siguió su curso y la mayoría de los ministros fueron informados de los hechos sólo cuando ya habían jurado el cargo.
Tras casi dos meses de infructuosas negociaciones, Letta anunció el sábado que había logrado cumplir el encargo del presidente de la República y formar el nuevo Gobierno, salvando así el primer escollo en el camino para sacar al país de la parálisis política que atraviesa. Ahora falta que acuda al Parlamento para pedir la confianza de ambas cámaras a su Ejecutivo, paso que se prevé que tenga lugar a partir de hoy.
Un trámite del que se espera que salga airoso, sobre todo cuando parece que el equipo de Gobierno propuesto ha logrado reducir las divisiones en el seno del PD -evidenciadas en la elección del jefe del Estado- que hacen temer votos en contra o abstenciones en el Parlamento.
Los diputados del PD tienen previsto reunirse antes de la votación, mientras aumentan los llamamientos a la unidad dentro de la formación y en la que, incluso, algunos de los denominados "rebeldes" dan señales de apoyo al Ejecutivo.
El Gobierno recién formado cuenta, igualmente, con el compromiso favorable de la formación del ex primer ministro Monti y también con el del conservador PDL, aunque no pueden descartarse sorpresas de última hora.
En su discurso ante el Parlamento, Letta deberá intentar convencer, además, a formaciones que ya le han negado su apoyo, como el M5S de Grillo, el partido Izquierda Ecología Libertad (SEL) -que fue a las elecciones en coalición con el PD- y Hermanos de Italia, grupo escindido del PDL, una tarea que no parece fácil.
La federalista Liga Norte expresó, por su parte, su "perplejidad" por algunos de los nombres del gabinete y advirtió que decidirá en función del discurso de Letta en el Parlamento. Este partido espera que el nuevo primer ministro incluya algunos de los puntos que considera primordiales, como la creación de una macrorregión con las zonas más ricas del norte del país.
A la espera de lo que suceda en el Parlamento, analistas, políticos y medios de comunicación opinaron ayer sobre el nuevo Ejecutivo, que no ha estado exento de críticas. Entre los aspectos más destacados están el de la renovación generacional que supone, con una media de edad de 53 años, y una presencia récord de mujeres: siete ministras.
En cuanto a las críticas, están las manifestadas por algunos militantes de base del PD, que consideran que se ha liquidado la tradición poscomunista de la formación, con la exclusión de nombres como el de Massimo D'Alema, y que se trata de un Ejecutivo con una amplia mayoría de componentes de tendencia exdemocristiana.
El líder de SEL, Nichi Vendola, por su parte, rechazó que el equipo de Gobierno represente una renovación, mientras la portavoz del M5S, Roberta Lombardi, se declaró "muy escéptica".
| Agencias EFE, ANSA, Reuters y AFP, y Ámbito Financiero |


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