23 de febrero 2009 - 00:00

Un chavista clave teme “naufragio”

José Vicente Rangel fue vicepresidente de Hugo Chávez. Aunque ya no está en el Gobierno, sigue siendo oficialista.
José Vicente Rangel fue vicepresidente de Hugo Chávez. Aunque ya no está en el Gobierno, sigue siendo oficialista.
Caracas - El ex vicepresidente venezolano y uno de los pilares de los primeros años de Hugo Chávez en el poder, José Vicente Rangel, alertó ayer que la «revolución bolivariana» del jefe del Estado «podría naufragar» debido a la «agotadora conflictividad cotidiana» que vive el país.
Ante ese panorama, aseveró Rangel, deben imponerse la «apertura y la superación de las políticas de gueto», en especial después de que quedó patente la división existente en el país con el resultado del referendo sobre la enmienda constitucional para la reelección ilimitada.
La reforma, promovida por Chávez, en la que volcó ilimitados recursos estatales, fue aprobada el pasado 15 de febrero en un referendo por el 54,86% de los votos, frente al 45,13% de sufragios en contra, y abrió el camino para que el mandatario, en el poder desde febrero de 1999, pueda optar en 2012 a la reelección. A juicio del también ex canciller y ex ministro de Defensa, «la división de los venezolanos tiende a acentuarse, aun cuando este hecho no ha desembocado en violencia».
Para evitar que la nación se vaya finalmente por el camino de la violencia, «los factores políticos» nacionales «están obligados a buscar fórmulas que faciliten el alivio de las tensiones», dijo el aliado del presidente venezolano y promotor del llamado «socialismo del siglo XXI».
Arrogancias
En ese contexto y tras la aprobación popular de la enmienda, «la arrogancia del vencedor es un error, al igual que la arrogancia del derrotado. E iría más lejos en la clasificación: es una estupidez», agregó Rangel en su programa dominical de televisión «José Vicente hoy».
Estas opiniones las expresó el ex vicepresidente en medio de una nueva diatriba entre el Gobierno y la oposición sobre el eventual inicio de un diálogo nacional para hacer frente común a los problemas de Venezuela, quinto exportador mundial de crudo.
Chávez rechazó el viernes pasado cualquier tipo de pacto con la oposición «apátrida», a la que ahora también califica como «oligarquía derrotada» tras su victoria en el referendo constitucional.
Dos días antes, el miércoles, Chávez había expresado su disposición a recibir en el Palacio de Gobierno a la oposición después de que ésta demostrara «con los hechos, no con las palabras», que respeta la Constitución y lo reconoce como jefe del Estado.
Los principales portavoces opositores respondieron el viernes que mantienen su disposición al diálogo con el Gobierno, pero resaltaron que «el reconocimiento es mutuo».
«El reconocimiento es mutuo: presidente, yo lo reconozco a usted como jefe de Estado, pero reconózcame a mí como gobernador y (reconozca) mis competencias», declaró el gobernador del estado de Miranda, Henrique Capriles, dirigente del partido opositor Primero Justicia (PJ).
A juicio de Rangel, tanto el oficialismo como la oposición «están obligados a buscar fórmulas» de acercamiento «sin renunciar a sus puntos de vista y posiciones», para lograr así una conexión entre «el accionar público y el privado».
«El desafío que a todos plantean los problemas del país obliga a un esfuerzo conjunto, de todos, sin que ello signifique reeditar pactos» oscuros, resaltó el también periodista.
Se trata, añadió, de «facilitar al ciudadano común, al votante que se convoca periódicamente, la seguridad, la vivienda mediante soluciones prácticas y factibles».
Agencia EFE

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