Un debut con poco brillo

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En el último minuto, un centro de Pablo Ledesma fue cabeceado por Santiago Silva y la pelota pegó en el palo. Fue la situación más clara que tuvo Boca para ganar un partido en el que no jugó bien y no supo descifrar el jeroglífico táctico que le planteó el rival.

Boca reguló durante todo el primer tiempo para tratar de ahorrar energías ante el intenso calor. El equipo de Falcioni apareció con cuentagotas, cada vez que Juan Román Riquelme se hacía de la pelota o las pocas veces que Diego Rivero y Walter Erviti intentaron desbordar. Zamora esperó bien parado en la mitad de la cancha y jugó todas sus chances a un contraataque.

Por eso en el primer tiempo hubo muy pocas situaciones de gol y se puede rescatar un gran pase de Riquelme a Santiago Silva, que el uruguayo remató y lo tapó Forero.

En el segundo tiempo Boca salió a presionar en campo contrario, pero siguió con muy pocas ideas y le facilitó las cosas a la defensa del Zamora, que siguió defendiéndose con el único afán de llevarse un empate.

Falcioni puso a Pablo Mouche por Darío Cvitanich para tener más movilidad y después a Cristian Chávez y a Pablo Ledesma para «refrescar» la mitad de la cancha, buscando un socio para Riquelme.

Santiago Silva tuvo una, pero se quedó sin ángulo para derrotar a Forero, y los venezolanos armaron dos líneas de cuatro a muy poca distancia una de otra para cerrar todos los caminos.

Leandro Somoza fue el jugador más claro de Boca y el que tuvo más espacios, pero por características futbolísticas es muy poco lo que pudo aportar en ataque. Sobre el final casi lo gana la «pelada» de Silva, pero no hubiera sido justo. Porque Boca jugó mal.

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