8 de diciembre 2010 - 00:00

Un discurso triunfalista

Andrés Oppenheimer
Andrés Oppenheimer
El periodista dialoga con Andrés Oppenheimer, analista internacional que acaba de editar su libro «¡Basta de historias!». Asegura que los países que lograron reducir la pobreza son los que avanzan en educación, ciencia y tecnología. Hoy los productos del conocimiento valen mucho más que las materias primas», explica.

Periodista: ¿Qué tienen en común los países que reducen drásticamente la pobreza?

Andrés Oppenheimer: La reducción no tiene relación con una ideología política porque hay países muy diferentes como China (con dictaduras de izquierda), Singapur (dictadura de derecha), India (una democracia), que lo han logrado. Están creciendo más que los de Latinoamérica. Nosotros vivimos obsesionados con el crecimiento. Pero el crecimiento por sí solo, no basta para reducir la pobreza.

P.: ¿Un mayor gasto en educación garantiza el objetivo?

A.O.: No. Los países de Latinoamérica gastan más que ninguno en educación como proporción de sus PBI que los asiáticos y tienen los peores niveles internacionales. Gastar más no es sinónimo de más calidad educativa. Hay secretos como el que me contó la presidenta de Finlandia. Dijo que en su país las claves son tres: los maestros, los maestros y los maestros. Para ser maestro hay que estar en el 10% más apto de la promoción a la salida del secundario. Y se paga en función de los resultados. Hay una meritocracia educativa. Los niños en esos países además estudian mucho más que en Latinoamérica. En la Argentina tenemos las vacaciones más largas del mundo. El año escolar en Japón es de 243 días. Acá es oficialmente de 200 días, sin contar los fines de semana puente y los paros.

P.: ¿Cómo definiría el momento que se está viviendo en el mundo?

A.O.: Hoy los productos del conocimiento valen mucho más que las materias primas. En la poscrisis esto se ve más porque la economía se achicó y los países tienen que producir más eficientemente para conservar sus cuotas de mercado en el mundo. Además hay que inventar nuevos productos, y ahí a los latinoamericanos nos va mal. Hace 40 años, Corea del Sur tenía un ingreso per cápita que equivalía a un tercio del argentino. El año pasado, registró 8.800 patentes mientras la Argentina sumó sólo 45. Por eso no es casual que hoy Corea del Sur tenga el doble del ingreso per cápita de la Argentina.

P.: ¿Cuál cree que es hoy la mayor traba de la Argentina para avanzar?

A.O.: La clave es reconocer los problemas y tener humildad para solucionarlos. Nosotros tenemos mucha complacencia. Los chilenos tienen una visión más periférica. Miran a qué país pueden imitar para que les vaya mejor. Acá tenemos un discurso triunfalista, pero escondemos que estamos últimos en todos los rankings internacionales.

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