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Un endulzante para que acepte el 80%
Se venía negociando con los bancos asesores la entrega de un bono con vencimiento en 2013 para este segmento de pequeños inversores como compensación por los intereses vencidos entre 2005 y 2009. Ahora, exclusivamente este grupo podrá cobrarlos en efectivo. Los inversores institucionales recibirán un bono global que vence en 2017.
Los minoristas tendrán otra ventaja en relación con el resto: también podrán suscribir bonos a la Par por un monto máximo de u$s 2.000 millones. Se trata de títulos que no tienen quita de capital. La complicación para el Gobierno de ofrecer estos bonos es que no le permiten mostrar una quita en la deuda nominal, algo que sí sucede con el Discount. Este bono vale apenas un 33,3% de los títulos que se entreguen en canje.
Objetivo
Con estos incentivos, el Gobierno y los bancos asesores buscan que el «verdadero» canje tenga éxito. En realidad, entre cuatro o cinco fondos de inversión ya juntaron alrededor del 60% de los bonos que permanecen en default. Ellos entrarán seguro porque vienen comprando los títulos desde siempre y lo hicieron a valores que oscilan entre u$s 25 y u$s 30. Ahora podrán desprenderse de estos bonos defaulteados recibiendo nuevos títulos que valen alrededor de u$s 50 o más si continúa la recuperación de las próximas semanas.
Equivocación
Pero para los inversores minoristas la historia es distinta. Compraron los bonos a fines de la década del 90 al 100% y ahora estarían recuperando la mitad. De todas maneras, para ellos también el escenario es bastante mejor en comparación con el de cinco años atrás. «Se equivocaron cuando compraron bonos que eran para inversores institucionales y lo volvieron a hacer cuando no entraron al canje de 2005. Les pedimos que no se equivoquen por tercera vez y acepten la transacción», dijo ayer casi a modo de ruego Boudou. Más de un tercio de los italianos rechazó la transacción que ofreció el tándem Roberto Lavagna-Guillermo Nielsen.
Con el 60% del total de los bonos en default en poder de los grandes fondos, ahora la verdadera tarea será convencer a los italianos para que entren. Será la única manera de alcanzar el 80% de aceptación. Ese umbral es el que realmente transformaría en exitosa a la operación. Al mismo tiempo dejaría un porcentaje mínimo (inferior al 5% en relación con la deuda original) litigando contra la Argentina. Para este último grupo será una carrera de larguísimo aliento pero que también podría salir bien, a juzgar por renegociaciones que se dieron en otros países.

