2 de febrero 2016 - 00:00

Un fallido antecedente chino

&Bull;La primera modificación de embriones humanos de la historia fue llevada a cabo en abril de 2015 por científicos chinos, lo que desencadenó un intenso debate sobre los límites de la manipulación genética y la necesidad de regulaciones oficiales.

&Bull; Un equipo de 16 investigadores, liderado por Huang Junjiu, de la Universidad Sun Yat-sen de Cantón, publicó el estudio pionero en la revista especializada estadounidense Protein & Cell.

&Bull; El objetivo fue corregir el gen responsable de la beta-talasemia, una enfermedad hematológica hereditaria y potencialmente mortal, en embriones no viables descartados por las clínicas de fertilidad.

&Bull; Para ello, emplearon una técnica de "edición genética" llamada Crispr-Cas9, que supuestamente permite alterar de forma rápida y precisa cualquier posición de los 23 pares de cromosomas del genoma sin cometer errores ni introducir mutaciones indeseadas.

&Bull; En mayo de 2015, las publicaciones Nature y Science divulgaron sendos artículos escritos por científicos (incluidos dos galardonados con el Premio Nobel) en los que se pedía una moratoria a las investigaciones que implicaran la alteración de ADN de células reproductivas humanas por sus "riesgos éticos y de seguridad".

&Bull; El experimento chino salió mal: de los 86 embriones utilizados, sobrevivieron 71 y sólo en 28 funcionó la alteración genética.

&Bull; Según ese estudio, la técnica empleada está aún lejos de producir resultados satisfactorios con su desarrollo actual y sus aplicaciones clínicas serían "prematuras".

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