Los jueces de la máxima instancia judicial de la ONU confirmaron con el fallo, cuya lectura se prolongó por dos horas, la frontera marítima reivindicada por Chile -el llamado Hito 1- hasta las 80 millas, pero más allá de ese punto, y hasta las 200 millas, dieron la razón a Perú que, a partir de ahora, sumó a su mapa unos 49.000 kilómetros cuadrados de mar que podrá explotar económicamente.
"¡Arriba Perú!", "Viva el Perú, carajo", celebraron ayer en la Plaza de Armas, en Lima, cientos de personas que vieron en directo la decisión del tribunal a través de pantallas gigantes puestas en las inmediaciones del Palacio de Gobierno.
El presidente peruano, Ollanta Humala, celebró la sentencia fallo de la CIJ -escuchó acompañado de congresistas, líderes políticos y empresariales y miembros del Poder Judicial- en un mensaje a la nación. "Se reconoció la validez de la posición peruana en más del 70%. En esta fecha el Perú puede sentirse satisfecho de la labor cumplida y que permitió el reconocimiento de derechos soberanos sobre un espacio marítimo alrededor de 50.000 kilómetros cuadrados", acotó.
"El triángulo exterior es nuestro", remarcó y enfatizó que la decisión del tribunal "no prejuzga ni afecta la intangibilidad de la frontera establecida en el tratado de 1929". También informó que conversó telefónicamente con el presidente de Chile, Sebastián Piñera, y que ambos mantienen su compromiso "de acatar y ejecutar este fallo de La Haya".
Al término del discurso, Humala salió al patio de entrada de la sede de gobierno, acompañado del gabinete de ministros en pleno y decenas de autoridades políticas y militares.
Por su parte, Chile, que alegaba que tratados de 1952 y 1954 fijaban ya las fronteras, lamentó que la Corte de La Haya no haya decidido mantener la frontera en toda la extensión del paralelo.
"Si bien en esta zona Chile mantiene a plenitud sus libertades de navegación marítima y de navegación aérea, sin duda esta cesión constituye una lamentable pérdida para nuestro país", dijo Piñera en un mensaje desde el Palacio de La Moneda. "Buscaremos que ambos países resuelvan todos sus temas pendientes de forma tal de permitir Chile y Perú concentren sus agendas, sus visiones, esfuerzos y compromisos en la agenda del futuro, que es la agenda de la integración", sostuvo.
Michelle Bachelet, que asume la presidencia chilena el 11 de marzo, aseguró que espera que la sentencia "marque un antes y un después" en los lazos con Perú y explicó que implementará de manera gradual la decisión. "Trabajaré para que la sentencia sea implementada de manera gradual y concertada entre ambos países, velando por los legítimos intereses de Chile", insistió y afirmó que es momento de la "unidad y serenidad" en Chile, enfatizando que en el proceso "se defendieron los derechos del país en el marco del respeto y la cultura internacional".
En tanto, el expresidente peruano Alan García, quien durante su segundo Gobierno (2006-2011) presentó la demanda ante la CIJ, consideró que, aunque Perú no logró "todo" lo que quería "ganar", fue "un día de reivindicación" y "satisfacción" para su país.
Para otro exmandatario, Alejandro Toledo (2001-2006), "ganó la paz" entre Perú y Chile. "Esto reivindica el honor de los peruanos, pero tampoco significa un revanchismo o un rencor, recuperamos algo, pero ganó la paz", consideró.
Para algunos analistas, la decisión fue salomónica al conceder parte de los reclamos a cada país.
"Es una sentencia bastante creativa", dijo el analista político peruano y exasesor legal de la Corte de La Haya, Raúl Villanueva.
En el centro de Santiago reinaba la sensación de un fallo bastante equitativo. "Los dos pueblos quedaron como en un empate. Sólo perdieron los empresarios chilenos", dijo Jaime Madrid, un trabajador administrativo.
Más allá de las rivalidades, el comercio y las inversiones marcaron la agenda bilateral de los últimos años y lo seguirán haciendo en un futuro, sostienen los analistas.
Perú y Chile promueven la Alianza del Pacífico, junto con Colombia y México, y también están en las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico, con el que esperan engancharse al tren que pilotan los países asiáticos.
Además, las inversiones de las empresas de cada país en el otro superan los 20.000 millones de dólares.
| Agencias AFP, EFE, ANSA, Reuters y DPA |



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