13 de junio 2016 - 00:00

Un frenesí de sangre, de dolor e incertidumbre

La Policía acordonó rápidamente el perímetro del club  Pulse, en Orlando. Testigos de la matanza describieron  un escenario dantesco como producto del ataque a tiros de Omar Saddiqui Mateen.
La Policía acordonó rápidamente el perímetro del club Pulse, en Orlando. Testigos de la matanza describieron un escenario dantesco como producto del ataque a tiros de Omar Saddiqui Mateen.
  Orlando - Christopher Hansen creyó al principio que era la música, pero entonces vio cómo la gente se tiraba al suelo y otros huían hacia la salida. "Era un bang, bang, bang, uno detrás del otro. Duró tanto como una canción".

Tampoco Rosie Feba se tomó al principio en serio cuando su novia le dijo: "Alguien está disparando". Hasta que vio al desconocido con el arma. Las dos mujeres corrieron, llevándose a un herido que tenía la manga de la remera llena de sangre. Mientras, otros marcaban el 911, el número de emergencias en Estados Unidos.

Correr y buscar un refugio, gritos y sangre, y, una y otra vez, ese "bang, bang, bang". Una noche en la que los asistentes al club nocturno gay Pulse sólo querían bailar y divertirse, se convirtió en una pesadilla.

Pulse es un club muy popular en la ciudad de Orlando, en el estado suroriental de Florida, que se autodenomina el "bar gay más caliente". Siempre lleno, pero el sábado a la noche especialmente. Al fin y al cabo, en junio se celebra el "Gay Pride Month", el mes del orgullo gay en el que gays, lesbianas, bisexuales y transexuales celebran sus avances y derechos adquiridos en largos años de lucha contra la discriminación social.

Y para el sábado se programó una noche de música latina, con ritmos calientes y bebida fría.

Más de 300 personas se encontraban en el club cuando comenzó en horror, muchos de ellos en plena pista de baile, "a last dance" (el último baile) antes del cierre del club alrededor de las 2.00.

Era la primera vez que Rosie Feba había llevado a su novia al club, como contó al Orlando Sentinel. Las dos salieron ilesas y pudieron ayudar a otros.

También Hansen entró al rescate, frenando la hemorragia de un herido con su pañuelo y levantando al hombre con ayuda de otros hasta una pick-up. "Fue horrible", le dijo al diario. "Por todas partes había charcos de sangre".

Durante horas, después de que el atacante abriera fuego, imperó la incertidumbre sobre lo que estaba ocurriendo dentro del club. Sin embargo, quedó claro que era algo grave cuando Pulse colgó un mensaje en su propio Facebook: "Salgan de Pulse y huyan".

En la televisión comenzaron a circular imágenes de coches de la Policía y ambulancias, pero no mucho más. La Policía estableció un amplio cerco. Y después llegó un tuit de la Policía que indicaba que había numerosos muertos.

Después llegaron las primeras informaciones de testigos, entre ellos Ricardo Negron Almodovar, que escapó por poco de los disparos. "En la pista de baile y en el bar se tiraban unos sobre otros y algunos de nosotros logramos llegar a la puerta y salir corriendo", contó en su Facebook.

José Torres trabaja en una tienda de Donut abierta las 24 horas en la calle frente al club. "Fue algo que no había visto nunca", citó a la televisión CNN. "Vi a mucha gente gritando y llorando. Sencillamente gritando y corriendo como locos".

Delante de los hospitales se congregaron amigos y familiares de los visitantes del club, muchos de ellos tras ser advertidos por sus seres queridos por teléfono, que les contaron prácticamente en directo que había disparos y sangre por todas partes. Entre los que esperaban estaba una madre, cuyo hijo la llamó para decirle. "Me dieron". ¿Sobrevivió? ¿Fue atendido en el hospital?". La madre lloraba: "No lo sé. Nadie me lo puede decir".

A la mañana, la Policía confirmó la dimensión del derramamiento de sangre y naturalmente surgió de inmediato la pregunta del porqué: ¿Fue un crimen homofóbico, tuvo algo que ver con el islamismo radical? "Estamos investigando todos los aspectos", señaló la Policía.

Mientras, muchos seguían sin saber si sus familiares estaban vivos. "Tenemos que ser fuertes", señaló el alcalde de Orlando, Buddy Dyer. Mientras el club Pulse colgó un llamamiento a rezar.

Agencia DPA

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