19 de julio 2017 - 00:00

Un Gobierno que parece agonizar desde su mismo comienzo

Mala valoración en las encuestas, derrotas legislativas, parálisis de sus principales proyectos, peleas inéditas con la prensa y la trama de complicidades con Rusia imponen una pesada sombra política.

¿REEMPLAZO?. Donald Trump y su vice, Mike Pence. Para algunos republicanos, éste emerge como una figura central cada vez que se menciona la palabra “impeachment”.
¿REEMPLAZO?. Donald Trump y su vice, Mike Pence. Para algunos republicanos, éste emerge como una figura central cada vez que se menciona la palabra “impeachment”.
Washington - Donald Trump cumple mañana seis meses en la Casa Blanca con la valoración más baja de un presidente de Estados Unidos desde que se hacen encuestas, sin haber logrado una victoria legislativa y con la palabra "impeachment" revoloteando en Washington mientras continúan las revelaciones sobre las conexiones de su equipo con Rusia y prosigue la investigación de ese escándalo.

Trump inició su presidencia el 20 de enero bajo los lemas "America First" (Estados Unidos primero) y "Make America Great Again" (Hacé grande de nuevo a Estados Unidos), dos mensajes que en estos seis meses tradujeron en hechos como la salida del Acuerdo Transpacífico y del Acuerdo de París sobre cambio climático, el veto migratorio a musulmanes frenado en varias ocasiones por los tribunales y el intento de revocar la reforma sanitaria que hizo Barack Obama (ver pág. 18).

Su carácter intempestivo y su utilización de Twitter para lanzar mensajes políticos y atacar a medios de comunicación y periodistas críticos marcaron seis meses de Gobierno sin precedentes históricos.

"Lo que habíamos visto antes del 8 de noviembre (día de los comicios) fue lo que tuvimos a partir del 20 de enero: un niño en un traje de hombre, un bribón con armadura de caballero, un peligroso experimento con consecuencias imprevisibles", escribía hace unos días en The New York Times el columnista Frank Bruni.

Al grito de "Fake news!" , con Trump llegó a Estados Unidos la era de los "hechos alternativos", un universo en el que las noticias malas son "noticias falsas", la realidad se moldea en el discurso para que sirva de argumento y teóricos de la conspiración se convierten en líderes de opinión.

Trump entró en la Casa Blanca con la valoración más baja que haya tenido un mandatario estadounidense al inicio de su Presidencia. Así llegó en abril a los cien días. Y cuando cumple seis meses, no sólo continúa en esa senda, sino que su cuota de rechazo se agrandó. Sólo el 36% de los estadounidenses aprueba su gestión, frente a un 58% que la desaprueba, según una encuesta de ABCNews y The Washington Post.

En el primero de los cuatro años de mandato, los jefes de Estado previos aprovechan para aprobar leyes que caracterizan a sus presidencias y para cumplir con las promesas electorales centrales hechas a sus votantes. Tras medio año, Trump está bajo presión.

La construcción de un muro en la frontera con México fue su principal propuesta de campaña, pero aún no tiene financiación para comenzarlo y hace pocos días abrió la puerta a reducir su tamaño. El gran tema comercial en campaña fue la renegociación del NAFTA, el tratado de libre comercio con México y Canadá. En un mes comenzarán las negociaciones para modificarlo.

En el Congreso busca aún una victoria en la promesa legislativa más importante de su campaña: remplazar el "Obamacare", la reforma sanitaria con la que su antecesor dio acceso a un seguro de salud a millones de personas y que rechazan tanto la base de sus votantes como los más conservadores de los republicanos. El debate en el Senado quedó suspendido.

Incluso Trump da pocas muestras de optimismo. "Diría que la única cosa más difícil que la paz entre Israel y los palestinos es la asistencia sanitaria", dijo en conversación con los periodistas en el vuelo que lo llevaba a Francia.

Si hay una cosa segura por la que serán recordados los primeros seis meses de Trump en la Casa Blanca es por la trama rusa, la supuesta interferencia del Gobierno de Vladímir Putin en las elecciones para favorecer a Trump frente a la demócrata Hillary Clinton.

Al día de hoy, todo en Washington gira en torno al tema -entrevistas, ruedas de prensa, portadas de periódicos- porque la sucesión de nuevas revelaciones es incesante. El propio Trump se situó en el centro del asunto cuando despidió al entonces jefe del FBI, James Comey, que había confirmado públicamente haber sido presionado por el mandatario para que dejara de investigar a Michael Flynn, entonces asesor de Seguridad Nacional. Luego llegó, entre otros, el de su yerno, Jared Kuchner, y acaba de aparecer el de su hijo Donald Trump Jr.

Hay dos investigaciones en marcha: la del fiscal especial Robert Mueller y la de las comisiones del Congreso. La comisión de inteligencia del Senado quiere que allí testifiquen Kuchner y Donald Trump Jr. La primera, que se prevé larga, es la que podría acabar en una acusación concreta que sirviera de base para un "impeachment", un proceso de destitución en el Congreso que es complicado que salga adelante.

En su artículo de hace unos días, Bruni, el columnista de The New York Times, citaba otra posibilidad de ver un final de la presidencia de Trump. "Antes de Trump, éramos pocos los que conocíamos la 25a. enmienda, que permite al vicepresidente y a la mayoría del gabinete declarar incapaz al Presidente", escribió.

Agencia DPA

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