11 de noviembre 2011 - 00:00

Un Guarnieri volvió a sonar

Un acontecimiento excepcional se vivió la noche del miércoles en el Museo Fernández Blanco: después de más de 80 años de silencio, un violín construido en 1732 por Giussepe Guarnieri, uno de los mayores luthiers de la historia. volvió a sonar en un concierto ofrecido por el violinista argentino Pablo Saraví, concertino de la Filarmónica de Buenos Aires.

El instrumento fue el gran protagonista de la noche. Luego de pasar por las manos de ilustres ejecutantes, el violín fue adquirido a principios del siglo XX en París por Isaac Fernández Blanco, un argentino amante del arte, para su colección de instrumentos musicales. Fernández Blanco murió en 1928 y desde entonces el instrumento quedó guardado en su caja, hasta que dos años atrás fue identificado por Saraví, quien motorizó su restauración, que corrió por cuenta del célebre luthier argentino residente en Nueva York Horacio Piñeiro.

La limitada capacidad de la sala impidió que los privilegiados asistentes al concierto fueran más de 150, entre quienes estaban Enrique Ezquenazi, Henry Seeber, de American Express, el director del Museo, Jorge Cometti y el presidente de la Asociación Amigos del Museo, Herman Rodríguez Fudickar.

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