Un imperio mediático innovador temido por políticos

Edición Impresa

Nueva York - No es preciso que a uno le guste Rupert Murdoch. Hay muchas personas que incluso desprecian al magnate de los medios de comunicación nacido en Australia. El sector de políticos moderados teme su visión extremadamente conservadora.

Con su canal de televisón Fox consiguió crear la atmósfera propicia en Estados Unidos para la guerra en Irak, mientras que desde las páginas de su tabloide bandera en Reino Unido, «The Sun», insta constantemente a la guerra del fútbol contra el «viejo enemigo»: Alemania.

Pese a todo, sus críticos tienen que reconocer que Murdoch ha conseguido formar unos de los imperios mediáticos más grandes del mundo partiendo de una pequeña editorial familiar y, al menos hasta la fecha, sigue conduciendo la empresa.

Cumplidos ya los 80 años, Murdoch sigue siendo considerado uno de los que siempre van por delante en el sector, que desde que irrumpió internet ha cambiado a una velocidad como nunca antes. Él fue el primero que creó un diario para el iPad con The Daily. Y fue uno de sus diarios en papel el que sumió su imperio en una grave crisis.

A diario se dan a conocer nuevos detalles de cómo periodistas del ahora ya cerrado dominical News of the World hackearon los teléfonos móviles de víctimas del terrorismo, celebridades e incluso políticos y miembros de la casa real. Todo este escándalo ha espantado a los inversores, que temen que News Corp. tenga que afrontar problemas económicos.

Desde la semana pasada el grupo estadounidense ha perdido unos 7.000 millones de dólares en la Bolsa. Ni siquiera la operación de recompra de acciones, que en teoría tendría que hacer remontar la cotización del título, ha conseguido tranquilizar a los inversores.

Ahora Murdoch puso el freno y detuvo la OPA que iba a convertir la televisión de pago británica BSkyB en una de las perlas de su ristra de empresas (ver nota aparte).

En vista de la resistencia desde las filas de la política británica, al final parecía cada vez más cuestionable que se consiguiese la operación económica, que se convirtió así en la «mayor» víctima del escándalo de las escuchas. No obstante, la cotización siguió subiendo un 1% tras el anuncio del retiro de la oferta. Y Murdoch y su familia han sacado beneficio de ellos, pues son los mayores accionistas.

Según informaciones del diario The Wall Street Journal (también de Murdoch), el «zar» de los medios de comunicación prevé otras medidas drásticas: está considerando poner a la venta la totalidad de diarios que posee en Reino Unido para evitar más daños a su imperio. No obstante, el The Wall Street Journal cita a entendidos del medio que aseguran que actualmente no hay compradores a la vista para The Sun y los más serios, The Times y The Sunday Times.

Todas estas consideraciones muestran cuán seria es la situación. Murdoch ama sus diarios, aún cuando en la actualidad ya no reportan los beneficios de los viejos tiempos. El empresario prácticamente creció con las imprentas en la mano. Heredó en 1953 de su padre, un editor australiano, dos diarios y una emisora de radio en Adelaide. Entonces tenía 22 años y tuvo que aguantar bromas por su edad.

Sin embargo, Murdoch consiguió sorprender a todos. Poco a poco fue adquiriendo diarios en su país natal y se convirtió en uno de los grandes de Australia. En 1968 consiguió dar el salto a la tribuna internacional con la compra de News of the World, un tabloide de gran tradición y toda una institución en Reino Unido, que Murdoch decidió cerrar por el escándalo de las escuchas.

En los años 70 se arriesgó a cruzar el Pacífico hasta Estados Unidos y primero compró diarios, después el estudio de cine 20th Century Fox y luego se metió en el negocio de la televisión, un punto de inflexión para el que pidió el pasaporte estadounidense.

Agencia DPA

Dejá tu comentario