4 de julio 2016 - 00:00

Un jazz experimental que desorientó a desprevenidos

Ches Smith vino a presentar su disco “The Bell”, una música que oscila entre lo clásico y lo popular, y que hizo abandonar la sala a quienes fueron a escuchar un jazz clásico.

TRÍO. Smith, Taborn y Maneri tocaron en un ciclo de jazz con la curaduría del pianista argentino Ernesto Jodos.
TRÍO. Smith, Taborn y Maneri tocaron en un ciclo de jazz con la curaduría del pianista argentino Ernesto Jodos.
Basta con husmear un poco en la biografía del californiano Ches Smith para darse cuenta de que se trata de alguien al que le gusta experimentar. Joven aún, ha armado su historia desde la percusión: tambores y objetos varios, batería, vibráfono. Ecléctico, del punk al jazz, de la atonalidad al rock, al frente de sus proyectos (y aun solo) o como invitado, ha participado en conciertos y grabaciones de una lista de solistas y grupos tan diferentes como Tim Berne, Moe Staiano, Graham Connah, Good For Cows, Marc Ribot, Theory of Ruin, Mitch Marcus, Lou Harrison, John Zorn, Aaron Novk, Will Bernard, Secret Chiefs 3, Xiu Xiu, Ben Goldberg, Carla Bozulich, Beat Circus, Sean Hayes, 7 Year Rabbit Cycle, Ara Andersonand, Fred Frith y varios más. Toda gente, claro, que conocen sólo los que investigan en las escenas alternativas. Y su discografía, toda de este siglo, alcanza la treintena de álbumes.

Smith llegó a Buenos Aires en el marco de un ciclo de jazz realizado en colaboración con la Embajada de los Estados Unidos y con la curaduría del pianista argentino Ernesto Jodos. Y lo hizo al frente de un trío para presentar su más reciente disco, "The Bell", publicado este año y con estos mismos músicos.

Lo del CD y lo que se escuchó en la sala Sinfónica del CCK fue sólo apto para oídos muy permeables. La formación de piano, viola con pedalera y percusión (batería, vibrafón o parches) dista mucho de un orgánico conocido. Luego, lo que suena puede describirse como free jazz o como música de climas. Es un lenguaje que pone en discusión los conceptos y juega entre lo clásico y lo popular. Utiliza compases irregulares y "ostinatti". Reparte el papel solista (¿cantante?) entre los tres músicos. Trabaja mayormente en un plano circular (como si todo pudiera empezar o concluir en cualquier parte), y cuando se planta en lo lineal no se sostiene en las melodías ni en los encadenamientos armónicos, sino en el trabajo con la dinámica y/o con los cambios de densidades, tal como sucede en el ámbito de la llamada música contemporánea.

Llena la sala en el comienzo, tuvo una importante diáspora a medida que fue transcurriendo el concierto; lo dicho, muchos fueron en búsqueda de un lenguaje jazzero más clásico y, con razón, se sintieron desorientados.

Ricardo Salton

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