28 de mayo 2012 - 00:00

Un juez supremo bajo sospecha acusó a Lula de intento de coima

Brasilia - El juez de la corte suprema brasileña Gilmar Mendes acusó al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva de haberlo presionado para que sea postergado el proceso sobre la presunta red de sobornos conocida como «mensalao», que causó el mayor escándalo político durante su primer mandato.

Mendes dijo a la revista Veja que Lula le habló de la «inconveniencia» de juzgar ahora a los implicados en las coimas a legisladores, que el Partido de los Trabajadores (PT) implantó para garantizar el apoyo del Congreso al Gobierno.

Los jueces del Supremo Tribunal Federal (corte) se reunieron la semana pasada para avanzar en el cronograma y los aspectos logísticos del proceso por el caso, que comenzó a tramitarse ante el máximo tribunal en 2007. La causa tiene 38 imputados y contiene denuncias realizadas hace al menos siete años.

Según el relato de Mendes, el encuentro ocurrió en abril de este año en las oficinas del abogado Nelson Jobim, exministro de Defensa de Lula, en un momento en el que se quedaron solos.

Pero sus declaraciones fueron contradichas por el propio Jobim, quien respaldó al mandatario. «¿Cómo? De ninguna manera. No se habló nada de eso. Lula me visitó y Gilmar estaba allí. No se habló del mensalao», afirmó Jobim.

Según Mendes, Lula le ofreció, a cambio de postergar el juicio del «mensalao» para después de las elecciones municipales de octubre, «protección» ante la eventualidad de verse complicado por su estrecha relación con el senador conservador Demóstenes Torres, quien enfrenta un juicio político en el Parlamento por sus vínculos con el empresario Carlos Augusto Ramos, alias Carlinhos Cachoeira, preso desde febrero pasado y apuntado como «capo» de la mafia del juego ilegal. Los lazos de Torres con Cachoeira están siendo investigados por una comisión parlamentaria de mayoría oficialista. Entre otras consecuencias, el trabajo de la comisión puede derivar en la destitución del senador. En sus declaraciones a Veja, Mendes aseguró que al ver que su propuesta no tenía éxito, Lula hizo mención a un viaje reciente a Berlín, en el que el magistrado se habría reunido con Torres y que, según rumores, fue pagado por Cachoeira. El magistrado se vería complicado en caso de que se compruebe que además de su estrecha relación con Torres mantiene vínculos con el cabecilla de la red de juegos ilegales. Esas relaciones podrán ser constatadas en el marco de una comisión parlamentaria que investiga, precisamente, los alcances de la acción de la banda de Cachoeira. Dado que en dicha comisión parlamentaria el PT de Lula, que se mantiene en el Gobierno con la presidencia de Dilma Rousseff, tiene amplia mayoría, el exmandatario tendría margen para actuar en defensa de Mendes. Jobim insistió en desmentir la acusación y aseguró que durante la reunión fueron tratados asuntos «genéricos» e «institucionales», y agregó que Mendes y Lula no estuvieron solos en ningún momento durante la ocasión.

«Tomamos un café en mi escritorio. Todo el tiempo (la reunión) fue en mi escritorio. Lula salió antes, durante todo el tiempo estuvimos juntos», aseguró. No obstante, el exministro se negó a decir, expresamente, que Mendes mintió a Veja. «No podría emitir juicio sobre lo que Gilmar hizo o dejó de hacer», manifestó.

En el medio de la polémica, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) estudia la posibilidad de llevar a Lula ante la Justicia, convocarlo a declarar ante una comisión parlamentaria que investiga a Cachoeira, e incluso promover un careo entre él y Mendes. «Todavía no hay una definición. Estamos recién conversando. Pero hasta el lunes intercambiaremos ideas sobre cuál será el procedimiento», dijo el senador socialdemócrata Álvaro Días, quien calificó de «graves» las denuncias contra Lula. «Lo que hubo fue un ataque a dos instituciones: el Congreso y el Poder Judicial», aseveró Días.

Agencias DPA y ANSA

Dejá tu comentario