13 de enero 2012 - 00:00

Un nuevo costo elevado de la guerra maldita

Hamid Karzai
Hamid Karzai
Washington - Consternación y rabia: así describen círculos del Pentágono las reacciones a las primeras informaciones sobre el nuevo video denigrante en Afganistán. Las imágenes muestran a marines que orinan sobre ensangrentados cadáveres de insurgentes afganos y hacen chistes. «No puede ser verdad», apuntó un alto funcionario del Departamento de Defensa citado por medios estadounidenses.

La cúpula militar norteamericana reaccionó con rapidez. Incluso antes de que se consiguiera saber si el video es real, comenzó el intento por minimizar sus daños. Un equipo del NCIS, el Departamento de Investigación Criminal Naval, abrió investigaciones sobre el caso. Según expertos militares, la rápida respuesta apunta a que, en caso de ser cierto, se cumplirá con las exigencias del presidente afgano, Hamid Karzai, que pidió castigar con la mayor pena posible a los culpables.

El escándalo no podía surgir en un peor momento para el Ejército y el Gobierno. Con la carrera por las próximas elecciones ya iniciada, los republicanos acusan al presidente Barack Obama de poner en marcha un arriesgado y precipitado plan de retirada de Afganistán. Ante esta situación, Obama apenas puede permitirse más daños a las ya tensas relaciones entre Wa-shington y Kabul, apuntan los analistas.

Apenas transcurrieron unos meses desde que en noviembre pasado quedara cerrado otro penoso capítulo de la presencia de tropas internacionales en Afganistán. El cabecilla de un grupo de soldados estadounidenses fue condenado a varios años de prisión. El denominado «Kill Team» posó por pura diversión con cadáveres de civiles afganos y tomó partes de sus cuerpos como trofeos.

Poco pudo celebrar Estados Unidos antes de que saltara este escándalo la vuelta de sus soldados destacados en Irak, a los que trató como héroes ejemplares.

La reacción ante lo ocurrido en Afganistán recuerda mucho al escándalo de Abu Ghraib, en el que soldados estadounidenses torturaron a presos iraquíes, y que se convirtió en un símbolo de la ocupación esta-dounidense.

«Esta conducta es totalmente inapropiada en miembros del Ejército de Estados Unidos y no refleja los estándares o valores que nuestras fuerzas armadas han prometido defender», apuntó el jefe del Pentágono, Leon Panetta. Si el video es real, se trata sólo de una falla de un pequeño grupo de soldados, apuntaron varios altos cargos militares.

También opina así el general retirado James Marks. Pero al mismo tiempo confía en que las investigaciones no se limiten a los soldados que aparecen en las imágenes. En una entrevista con la cadena de TV CNN, el soldado estadounidense se preguntó cómo los marines pudieron llevar a cabo un acto así a plena luz del día. «¿Dónde estaban sus superiores inmediatos?», se interrogó. «¿Qué papel han desempeñado para que estos hombres se aparten de esa forma de las reglas?», acotó.

Marks recuerda también los reproches que llegaron tras Abu Ghraib: las culpas cayeron sobre los «pequeños» mientras los «peces gordos» salieron indemnes. Muchos militares que torturaron a presos fueron condenados a largas penas de cárcel. Pero los superiores, que según muchos expertos propiciaron el clima para que se cometieran esos excesos, no fueron culpados. Sólo uno de los oficiales fue condenado con la expulsión.

«A los enemigos de Estados Unidos se les puso en las manos una increíble película propagandística», dijo un funcionario del Gobierno.

Agencia DPA

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