- ámbito
- Edición Impresa
Un nuevo round en el duelo Kirchner-Techint
Esa primera audiencia, donde se verán los delegados de la UOM y la UOCRA con los representantes de la empresa bajo el arbitraje de la cartera laboral, será el tester para comprobar si la aspereza que reinaba ayer fue un espasmo o será el pulso de la negociación que viene.
Dos fotos. En la planta de Siderar, en San Nicolás, ayer no se le dio tareas a casi un tercio de los 6.000 operarios. En una ciudad que palpitó -y padeció- la debacle de la ex SOMISA, el pánico de un regreso de los despidos masivos volvió como un fantasma conocido.
Algunos protagonistas se repiten: como en los agitados años 90, Naldo Brunelli sigue al frente de la seccional San Nicolás de la UOM.
En Olivos, el caso fue motivo de análisis continuo. Todo, por ahora, encriptado y con una apuesta a la vía diplomática. Anteayer, Cristina de Kirchner envió un mensaje. Ayer se siguió con extremo hermetismo el episodio y se ensayó un diálogo con Techint. Pero, en la superficie, el clima es otro. En la dirigencia sindical -en el conflicto intervienen UOM y UOCRA- sorprende la «extrema dureza» con que se plantó la compañía en su decisión de suspender la refacción del alto horno N° 1, el recorte de sueldos y las suspensiones.
La lectura lineal de los gremialistas -lo que no quiere decir que sea errónea- se posaba sobre los conflictos que tuvo en el último año y medio, intensificados en el último mes, Techint con el Gobierno: primero por la nacionalización de Sidor en Venezuela; luego por la «intervención» de TGN.
«Somos el fiambre del sandwich: los trabajadores son víctimas de una guerra grande entre el Gobierno y Techint», se dice desde los sindicatos. «Es un pase de factura porque Kirchner no los ayudó con Chávez por lo de Sidor», agregan en el ambiente gremial.
Se aporta un dato: la finalización de la obra que se suspendió demandaría unos 40 millones de pesos y, por menos de la mitad, se mantendría al personal, sin recortes salariales, por un año.
En el Gobierno, ayer, se decían sorprendidos. Un funcionario citó un contacto con un directivo de Techint en el que éste le habría asegurado que, a pesar de la crisis, no se producirían despidos ni recortes. Ahora, la postura es marcadamente diferente: se habla de rebajas del 30% y de unos entre 1.000 y 2.400 trabajadores afectados por cesantías o suspensiones.
Frente a eso, la Presidente se metió ayer en el tema y avisó que recurrirá a «todos los mecanismos» a su alcance para preservar los empleos. Fue, por ahora, una tibia declaración de guerra a Techint y su amenaza de producir la mayor cesantía de la era Kirchner.
Ayer, se exploraba la alternativa de que el Estado, como en otras actividades, subsidie parte de los salarios. La idea, de todos modos, no terminaba de convencer al Gobierno. El argumento es que desde la devaluación en adelante, Techint ganó cifras millonarias.
Por eso, en escena aparecen otras posturas. Una, precisa, la planteó José María Díaz Bancalari, diputado del FpV, habitual contertulio de Olivos, con base territorial en San Nicolás.
«Que no se olviden de lo que pasó con otras privatizadas que no funcionaron: con el Correo Argentino, con Aguas Argentinas o, más recientemente, con Aerolíneas. Si fuese por mí ya hubiese presentado el proyecto de expropiación». Lo dijo, aclaró, en nombre suyo.


Dejá tu comentario