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Un premio al esfuerzo juvenil
Todas abrazan a Ormaechea, pieza clave de la serie. La sunchalense aportó el tercer y definitivo punto para superar a las chinas y devolver a la Argentina al Grupo Mundial II.
Si bien no se puede comparar con el clima único que genera la Copa Davis, el equivalente en la rama masculina, el complejo de Villa Soldati contó con más de 4.000 personas en la jornada de ayer, la más concurrida, una cifra sólo comparable a lo que convocaba Gabriela Sabatini en la década del 90 o a la que atrajo la ex N° 1 del mundo Amelie Mauresmo cuando Francia vino a jugar en el Lawn Tennis, en 2003.
«Fue algo increíble ver a toda esta gente alentando para que ganes. Haberle podido dar a la Argentina dos puntos fue una experiencia única», resaltó Paula Ormaechea, la mejor raqueta criolla, que el sábado le había ganado a Yi-Miao Zhou por 6-2 y 6-2 y ayer hizo lo propio con Qiang Wang por 6-4 y 6-2, en lo que fue el punto decisivo de la serie. «Me costó bastante, un poco menos que ayer (por el sábado), pero fue duro. En el último game no sabía qué hacer. Quería que errara ella sí o sí, porque yo estaba muy nerviosa», manifestó la sunchalense, de 19 años y ubicada en el puesto 112 del ranking de la WTA, quien ahora buscará acceder a los cuadros principales de los torneos sobre canchas lentas, con miras a poder disputar Roland Garros, el segundo Grand Slam del año.
En un segundo plano quedaron los otros dos partidos del domingo: el triunfo del dobles, compuesto por María Irigoyen y por Mailén Auroux, por 6-3 y 6-4 frente a Chen Liang y Wan-Ting Liu y la derrota de Florencia Molinero ante Zhou por 7-6 (1), 2-6 y 6-3. Con mucho esfuerzo, las chicas argentinas le dieron una lavada de cara al tenis femenino y se ilusionan con relanzarlo.


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