21 de marzo 2011 - 00:00

Un referendo fortaleció a los islamistas

Una autoridad de mesa inicia el conteo de una urna en El Cairo, tras el referendo constitucional del sábado. El resultado llevará a prontas elecciones, pero supuso una derrota para los sectores de la coalición prodemocrática que buscaban cambios legales más profundos.
Una autoridad de mesa inicia el conteo de una urna en El Cairo, tras el referendo constitucional del sábado. El resultado llevará a prontas elecciones, pero supuso una derrota para los sectores de la coalición prodemocrática que buscaban cambios legales más profundos.
El Cairo - Los egipcios votaron el sábado masivamente por el Sí en el referendo sobre la reforma de su Constitución, elemento clave de los proyectos del Ejército para asegurar la transición a un sistema democrático tras la caída el 11 de febrero del presidente Hosni Mubarak.

Más de 14 millones de egipcios, es decir el 77,2% de los electores, dijeron Sí a las enmiendas propuestas a la Constitución, y más de cuatro millones (22,8%) se opusieron, afirmó ayer el presidente de la comisión Mohamed Atiya, en conferencia de prensa.

Unos 18,5 millones de personas acudieron a las urnas, agregó, lo que supuso una participación del 41% de los 45 millones de egipcios en edad de votar, más que lo habitual.

Esta consulta constituyó la primera votación escrutinio de la era post-Mubarak.

Los partidarios de esta reforma limitada aseguran que es suficiente para organizar la transición a un poder civil en unos meses tras elecciones legislativas y presidenciales, conforme a los planes del Ejército, que ahora deberá poner fecha.

El resultado representó también una victoria para el movimiento islamista Hermandad Musulmana, que se mostró a favor de la reforma propuesta por una comisión de jueces, nombrada por el Ejército, de los cuales un miembro proviene de ese grupo.

Sin embargo, el Sí supuso un revés para los jóvenes que se manifestaron contra Mubarak y para personalidades como el secretario general de la Liga Árabe, Amr Musa, y como el opositor Mohamed el Baradei, exdirector de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA).

Los adversarios de esta revisión reclamaban la redacción de una Constitución completamente nueva por estimar que la antigua ley carecía de garantías para la democratización real del país.

Las enmiendas aprobadas prevén limitar la presidencia a dos mandatos de cuatro años (contra un número ilimitado de mandatos de seis años hasta ahora) y flexibilizar las condiciones de la candidatura a la primera magistratura.

El recurso al estado de emergencia, impuesto desde que Mubarak llegó al poder hace 30 años y aún en vigor, se limitará a seis meses y no se podrá renovar por referéndum.

La prensa, por su parte, elogió de manera unánime la movilización récord de los electores en este plebiscito popular, calificado de histórico antes de que se dieran a conocer los resultados.

Se formaron largas colas para votar frente a los colegios electorales, que en comicios anteriores se encontraban casi vacíos.

El diario Al Alam al Yum señaló que «el pueblo tomó partido por la democracia» al votar con más entusiasmo que en otras ocasiones.

Otros medios de comunicación revelaron que el referendo estuvo marcado por una fuerte división entre los egipcios, en particular entre los islamistas y la comunidad cristiana, que representa entre el 6% y el 10% de la población.

El artículo 2 de la Constitución, que la revisión no prevé cambiar, especifica que el islam es la religión del Estado y que los «principios de la ley islámica» son la «fuente principal» de la legislación.

Agencias AFP y EFE

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