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Un semestre lacrimógeno
A los pocos minutos Mercado se queda parado y protagoniza el primer blooper de la noche.
-¡Jugá con el pito Mer-cado!
Apenas pasados los 2 minutos Driussi la tira por sobre el travesaño después de entrar en franca posición de gol en la puerta del arco.
-¡La que te comiste, nene! ¡Que bárbaro, cualquier delantero te la manda a guardar, pero en este River no se tienen fe ni los pibes!
La única de River en todo el primer tiempo vino de un remate desde afuera del área que reventó el ángulo.
¡¿Quién fue? ¿Funes Mori? ¡Noooooooo, noooooooo. ¡¿Me estás jo-
diendo?!
A los 25 minutos Lanzini descarga en Vangioni sobre la izquierda.
-¡No se tienen fe, no se tienen fe! ¡Antes Lanzini encaraba de frente y no se la daba a nadie! Se la sacan de encima a la pelota.
Al minuto de la segunda etapa, gol de Quilmes
-¡Dejate de joder, Balanta! ¡Cada vez que el negro se desentiende de la pelota pierde! ¡Se queda forcejeando al pedo y nos vacunan!
Sobre los 7 minutos Quilmes se quedó ingenuamente con un hombre menos y se le abrió a River la posibilidad de ir a buscar el empate y el partido. Pero este River no encuentra ni una sandía en el inodoro.
Andrada por Funes Mori, Ponzio por Kranevitter y Aguirre por Mercado, los tres salvavidas que semanalmente tira Ramón a la cancha a ver si puede cambiar algo de lo que nunca cambia.
A los 20 minutos se para el partido por los desmanes habituales del fútbol argentino, demostrando una vez más que ya ni la ausencia de hinchas visitantes garantiza la normalidad.
-¡¿Cómo es esto, muchachos?! ¡¿Los partidos se paran hasta que estos tarados terminen de hacer lo suyo?! ¿Y si empiezan de nuevo paramos de nuevo?
A los 35 minutos sigue la imbecilidad, mientras River no encuentra caminos para entrarle a un Quilmes abroquelado atrás.
-¡Nos quedamos hasta mañana! Entre la gente que no para de hacer boludeces y los jugadores de River que no le encuentran la vuelta a nada, nos podemos quedar hasta Navidad que no pasa nada.
-Chau, me voy a dormir. Este River fue más triste que el que se fue al descenso.
Un baño de humildad entre tanta soberbia, porque de esto los responsables son todos, menos la gente.
-¡Hasta el año que viene, gente! ¡Que vuelva River!


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