Los adversarios del régimen sirio expresaron su rechazo a unos comicios que darán siete años más en el poder a Al Asad, que asumió la presidencia hace catorce, tras la muerte de su padre Hafez.
EE.UU. acusó ayer a Al Asad de intentar apuntalar su autoridad mediante una "vergonzosa" elección en medio de una brutal guerra civil.
"Las elecciones presidenciales en Siria son una vergüenza", dijo la portavoz del Departamento de Estado Marie Harf. "Al Asad no tiene más credibilidad hoy que la que tenía ayer", subrayó.
La votación fue prolongada por cinco horas, y los colegios electorales cerraron a la medianoche hora local. Los resultados serán anunciados mañana.
Más de 15 millones de sirios estaban convocados a las urnas en estos comicios boicoteados por la oposición y celebrados únicamente en las zonas controladas por el régimen (en torno al 40% del territorio).
Al Asad, de 48 años, que reiteró en numerosas ocasiones su intención de acabar con los rebeldes, a los que llama "terroristas", votó con su esposa Asma en el centro de Damasco. Por su parte, el jefe de la oposición, Ahmad Jarba, llamó a los sirios a "quedarse en casa".
Los electores hacían cola frente a las oficinas de votación en Damasco, donde las calles estaban empapeladas con la imagen de Al Asad.
Los otros dos candidatos, el exministro Hasan al Nuri y el diputado Maher al Hajar, también votaron en la capital, sobre la que sobrevolaban constantemente aviones militares y mientras se escuchaban bombardeos y explosiones de las zonas cercanas.
Los canales oficiales de televisión mostraban imágenes de colegios electorales con mucha afluencia de votantes que ni siquiera se metían en las cabinas sino que marcaban delante de las cámaras la casilla o la foto de Al Asad.
En la ciudad de Homs (centro), en manos del régimen desde principios de mayo, las fuerzas de seguridad registraban minuciosamente los vehículos y había camiones y autobuses bloqueando las calles para evitar posibles atentados.
En Alepo, la metrópolis del norte dividida en sectores a favor y en contra del régimen, había también bastante afluencia según la televisión estatal.
El régimen controla el 40% del territorio, en el que vive el 60% de la población, según el geógrafo especializado en Siria Fabrice Balanche.
El clan Al Asad dirige Siria con mano de hierro desde hace más de 40 años.
Para Noah Bonsey, del International Crisis Group (ICG), las elecciones "no cambiarán la situación" en Siria, pero harán durar un conflicto que dejó un país en ruinas y desarraigó a unos nueve millones de personas.
"Esta puesta en escena no influirá demasiado en las posiciones" del régimen y de la oposición. "El régimen utiliza estas elecciones como parte integrante de su discurso sobre la 'irrevocabilidad' de su victoria", señaló.
| Agencia AFP |


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