27 de noviembre 2015 - 00:00

Un “sol negro” para el Ballet Contemporáneo

“Muta”, de Gustavo Legert, es una de las tres coreografías que integran el nuevo programa del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín.
“Muta”, de Gustavo Legert, es una de las tres coreografías que integran el nuevo programa del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín.
 Hasta el sábado 12 de diciembre, el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, compañía dirigida por Mauricio Wainrot, presenta en la Sala Martín Coronado un programa integrado por "Muta", de Gustavo Lesgart, "Sort Sol", de Ana Garat y Pilar Beamonte (estrenos) y "Cuerpo sutil" de Laura Roatta (reposición de la obra brindada a comienzos de este año). Dialogamos con Garat, Beamonte y Roatta:

Periodista: ¿Cuál fue en cada caso el origen de la obra?

Ana Garat:
Nuestra obra se llama "Sort Sol", que significa "sol negro" en danés. Tiene que ver con un fenómeno que se produce allá dos veces al año, donde se tapa el sol y se relaciona con la conducta de unos pájaros, los estorninos pintos, que en realidad son unos pájaros muy pequeños pero que vuelan de a millones. Al atardecer, antes de bajar a los dormideros, lo que hacen es este efecto como de tapar el sol y se produce una luz muy particular. A mí lo que me atraía eran las formas que ellos van dibujando en el espacio, pero se van transformando de una a otra y es algo muy inasible lo que generan, y cómo la conducta de uno o dos o tres modifica el conjunto, como si fuera un efecto dominó. Por eso es una obra muy de masa.

Pilar Beamonte: Lo interesante en las formas que estos pájaros generan es que, dependiendo de cómo estén ubicados, parece una transformación completa de la figura, peor a lo mejor lo único que hicieron fue modificar la dirección, y visualmente es un cambio importantísimo. Nos pareció muy interesante trabajarlo con el movimiento, cómo ubicarlo en relación con el espectador. Esto es bastante complejo para los bailarines, porque no logran estar todos en la misma rotación, pero cuando se logra es muy interesante.

A.G.: Lo más difícil es lograr el unísono, porque ellos están muy entrenados en eso, pero con otro tipo de lenguaje. Como esto es tan rotatorio y sutil, casi ni haciendo milimétricamente la cuenta lo pueden lograr, tiene que ser una percepción distinta.

P.: Como si tuvieran ojos en la nuca.

A.G.:
De hecho estos pájaros tienen una percepción en las alas que les permite medir exactamente la distancia que hay con el otro, es algo increíble y muy difícil de lograr aquí.

P.: ¿Y en el caso de "Cuerpo sutil"?

Laura Roatta:
Creo que es una obra inspirada en las espirales místicas de las danzas sagradas, las danzas sufis. El punto de partida fue ése: la espiral mística como forma de hablar de la búsqueda de la espiritualidad y la mística, la búsqueda de trascendencia del ser humano. También usé el espiral como movimiento dentro de la coreografía, no sólo como diseño sino con los movimientos circulares del cuerpo.

P.: ¿Cómo fue el trabajo con la música?

P.B.:
Editamos música de Nor Elle y de Paul Kalkbrenner, y hay música original de Jorge Grela, él la editó y escribió las partes originales que son el principio y el final.

A.G.: La obra empezó con temas aislados que queríamos trabajar, sobre todo electrónicos, y el trabajo difícil de Jorge Grela fue integrar sus temas y que no quedaran descolgados.

L.R.: Yo recurrí a varios autores: Meredith Monk, David Lang, Max Richter, Bryce Dessner y la segunda parte es de un grupo español, Aikyo, que utiliza el hang drum, un instrumento de percusión muy zen.

P.: ¿Cómo están estructuradas las obras?

P.B.:
La obra empieza con un video, se puebla el escenario de forma muy poética, comienzan a bailar todos, después quedan sólo pequeños grupos y después empieza el clímax, con una cosa a la que llamamos caleidoscopio, con todos los bailarines.

L.R.: Formalmente trabajé un cuadro solamente de mujeres. Lo trabajé como si fuera un ritual religioso, pero no es una obra religiosa, tiene que ver con la conexión entre lo terrenal y lo divino, con la búsqueda permanente del ser humano de conectarse con la energía divina. El primer cuadro lo trabajé con mujeres, el segundo con la fuerza masculina y luego la unión entre ambos como ritual de fertilidad y reproducción.

P.: ¿Cuáles son los pro y los contra de la creación a dúo?

P.B.:
Es que hace 14 años que trabajamos juntas. Cada una tiene un aporte desde un lugar diferente. Somos muy distintas y podemos aportar cosas diferentes, a ella le funciona la cabeza de una manera y a mí de otra. Eso es muy interesante porque cuando uno crea en soledad tiene un diálogo interno en el que se pregunta algunas cosas que no puede contestarse, o se traba, pero al estar con otro estas cosas se destraban. Hasta ahora nos funcionó muy bien.

A.G.: Como cada una tiene su lado débil o fuerte, nos compensamos: ella trabaja más con la estructura, que a mí me cuesta más, yo con el lenguaje del movimiento, cada una aporta lo mejor de lo suyo. El tema está, cuando a alguna no le gusta algo, en cómo negociar para que el resultado sea el mejor. Lo interesante está en eso.

P.: En el caso de "Cuerpo sutil", ¿la obra es encarada de otra manera después de estos meses?

L.R.:
El bailarín se apropia del material. De lo que fue la primera propuesta a lo que la obra es ahora hay una distancia bastante grande. Y sobre todo porque han pasado varios meses, y aunque no hayan estado trabajando en la obra a veces sucede que el material sigue trabajando en el cuerpo, es parte del proceso. Yo la siento mucho más asentada que la primera vez.

Entrevista de Margarita Pollini

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